COMPARTIR:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Josep Oriol Casanova, enfermero de Reus ha diseñado un sistema inteligente para monitorizar el dolor que sufren los neonatos ingresados en la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos). Son los nacidos antes de tiempo, o con bajo peso con alguna patología por la cual se encuentran en una incubadora.

“Es la primera tesis de la Rovira i Virgili en la que participan ingeniería informática y enfermería a la vez, pero yo quería que mi tesis tuviera realmente esa doble contribución social y científica”, señala el enfermero.

Consiguió crear el prototipo y realizó una prueba piloto en neonatos del Joan XXIII de Tarragona. Mientras no aparecen empresas dispuestas a convertirlo en un producto comercial, su herramienta informática Apanicu 1.0 (siglas de Automatic Pain Assessment Neonatal Intensive Care Units) ha demostrado que identifica hasta doce niveles de dolor. Su programa de monitorización incluye los parámetros habituales de control en una UCI –la frecuencia cardiaca, la tensión arterial, la frecuencia respiratoria y la saturación de oxígeno– y los cruza con los registros de un micro y una cámara que dan valor a los movimientos del rostro –frunce el ceño, arruga la nariz, aprieta los labios–, de las extremidades –las mueve, las deja rígidas pero temblorosas, está quieto– y del volumen, intensidad, frecuencia y continuidad del llanto.

“El aprendizaje automático y la inteligencia artificial son capaces de analizar ese comportamiento del neonato”, explica Casanova. “Todos los gestos son clave. Existen mecanismos fisiológicos de respuesta del dolor que se traducen en la alteración de los parámetros fisiológicos como taquicardia, taquipnea, hipertensión, hiperhidrosis, midriasis, palidez, tensión muscular… Paralelamente el llanto y el movimiento tanto corporal como facial del neonato son una respuesta evidente de que siente dolor”. La combinación de todas esas variables da doce posibles niveles de dolor, “aunque hay escalas que llegan a 40 diferentes”.

“Durante la estancia en la UCI, un bebé puede pasar por más de 140 procedimientos invasivos. Y aunque en los últimos años se ha reconocido el dolor neonatal, en la mayoría de los casos se realizan esos procedimientos sin medidas analgésicas

El 87,5% de procedimientos invasivos se ejecutaron sin ningún tipo de analgesia. El 61% de los profesionales que trabajan en una UCIN (Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales)  no utiliza escalas de valoración del dolor y entre el 30% y 44% no aplica medidas analgésicas, resume Casanova. “Y padecer dolor intenso y repetido en los primeros días de vida puede tener consecuencias futuras”, señala Casanova.

La razón por la que no se valora el dolor del neonato es sobre todo la falta de medios para hacer esa evaluación y no contar con protocolos consensuados. Por esa razón, este enfermero investigador del dolor pediátrico cree que su herramienta informática será de gran valor para cambiar este panorama. “Antiguamente se creía que la inmadurez del recién nacido impedía la transmisión de la señal dolorosa, pero se ha visto que la falta de mielina solo la retarda, no la evita. En cambio no tienen listo el mecanismo inhibidor, por lo que, al contrario, hasta las semanas 20 a 24 de vida sienten mucho más dolor”.

Insiste en que hay que tomar muy en serio el dolor, porque desencadena mecanismos que empeoran al paciente: les fatiga, altera parámetros fisiológicos e impide la reposición del sueño. Se hipersensibilizan al dolor.

COMPARTIR:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

NO COMMENTS

DEJAR UN COMENTARIO