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Durante una charla con Carinna Balsamo- Director Principal del Proyecto IDB- en el contexto del Evento GeneXus 2017, le preguntamos sobre el origen del Plan Jóvenes a Programar. “Nace de una necesidad en nuestro país (Uruguay) de más gente que estudie informática, por un lado, y de que muchos  chicos no tienen acceso ni económico ni de conocimiento de que existen estas carreras tecnológicas que les abren un futuro nuevo acorde hacia dónde se está moviendo el mundo hoy.”

Para poder llevar adelante este plan piloto, en el cuál están inmersos 1000 jóvenes uruguayos de entre 16 y 26 años, se juntaron tres grandes pilares: el Plan Ceibal, el Banco Interamericano de Desarrollo y GeneXus. Este Plan se basa en varios grupos programáticos- desarrolladores de web, punto net y otros- y grupos de testing. Cada una de estas empresas aportan capacitadores especializados en distintos oficios que les enseñan a los alumnos sobre el oficio que llevan a cabo diariamente. “Esto es lo que más les gusta a los chicos, lo que más los estimula, ya que ven en esos capacitadores que eso que están aprendiendo realmente tiene un uso al salir del programa,” explica Balsamo.

El tipo de enseñanza de este Plan se basa en un híbrido ya que los fundadores consideran que no se puede seguir adelante con la forma clásica de la enseñanza escolar ya que los chicos se aburren y por eso desertan de seguir en ella. Para poder ingresar al mismo los chicos tienen que tener, como mínimo 3 años de secundario aprobados.  El curso que dura entre 6 y 9 meses, con 6 horas aula por semana dividida en 2 días, de las cuales 4 horas son de enseñanza tecnológica y el resto de competencias transversales e inglés programático, se lleva adelante mezclando horas de clases teóricas con otras basadas en el debate.” Los alumnos siempre van a un lugar físico a recibir la cursada, ya que consideramos que por su edad no tienen todavía capacidad de autogestionar su conocimiento,” aporta Balsamo. En las salas siempre hay un líder que les enseña las habilidades socioemocionales, mientras que el resto de la enseñanza se realiza a través de videoconferencias aportadas por los 1500 nodos conectados en las escuelas que aporta el Plan Ceibal.

Ante la pregunta de cúal es el objetivo primario de este Plan, Balsamo responde, “Al final del mismo nosotros nos enfocamos, de acuerdo a la edad, las necesidades de cada chico y las capacidades que vimos en ellos, apoyarlos en su inserción laboral o apoyarlos para que regresen a las escuelas a terminar con los años de secundario que les faltan para lograr su título.”

“El BID juega un papel fundamental en este proyecto ya que tiene a cargo varios pilares del mismo como ser: líder tecnológico, un rol ejecutivo, el monitoreo constante del mismo, el apoyo financiero y al final de este piloto el análisis de los resultados del mismo junto al resto de los patrocinadores del Plan,” concluye Bálsamo.

En la Argentina está en marcha el Plan 111 Mil , un plan nacional que busca formar en los próximos cuatro años a 100.000 programadores, 10.000 profesionales y 1.000 emprendedores. De características similares, en algunos puntos al Plan Jóvenes a Programar uruguayo,  curso dura dos cuatrimestres y se realiza en escuelas técnicas, centros de formación profesional y universidades generando herramientas necesarias para entrar al mundo laboral como programador.

El objetivo es cubrir la demanda laboral de las Industrias Basadas en el Conocimiento, uno de los sectores que más crece y exporta en Argentina.

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