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Si algo tenemos claro en el mundo nuevo al que nos enfrentamos es que el mejor remedio contra el contagio es el distanciamiento social. Dos metros de separación, y mascarilla obligatoria en caso de tener que acercarnos. Esto es bastante incompatible con la denominada economía colaborativa, que tanto éxito ha tenido y tanto se ha desarrollado en los últimos años.

Porque los negocios de la economía colaborativa se basan en eso, en colaborar y en compartir apartamento, piso turístico, coche o lugar de trabajo para así reducir costes y que el precio resulte más barato. Pero claro, ahora lo de compartir espacios públicos se pone cada vez más difícil. Y serán muchos menos los que se atrevan a ir a dormir a casa de un desconocido, o a comer y sentarse al lado de alguien extraño, o a viajar en un coche compartido.

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Airbnb despedirá al 25% de su plantilla a nivel mundial

Las empresas dedicadas a la economía colaborativa tomarán las más estrictas medidas de higiene, pero es complicado pensar, por ejemplo, de qué manera se puede mantener siempre limpio un espacio tan reducido como es el habitáculo de un coche. Máxime si tenemos en cuenta que ese coche cambia de manos constantemente, como ocurre con el carsharing.

Compañías como Airbnb, Uber, Blablacar o Car2Go se verán obligadas a reestructurar totalmente sus modelos de negocio para hacer frente a esta nueva realidad. El líder mundial en el alquiler de pisos turísticos ya ha comenzado a movilizarse para no sucumbir a su particular tormenta perfecta: crisis turística, crisis de modelo y también crisis corporativa, ya que tenía ultimada su salida a Bolsa, que se presentaba como la gran OPV del año.

Airbnb se valoraba en enero en 35.000 millones y tres meses más tarde sobrevive gracias a un crédito de 2.000 millones que acaba de recibir para hacer frente a sus necesidades más urgentes. Sólo en marzo tuvo que pagar 227 millones para compensar a los propietarios afectados por las millones de cancelaciones de reservas. La empresa -que está casi paralizada- ha despedido a 1.900 empleados, el 25% de la plantilla, y ahora su prioridad es mantener a sus 7 millones de clientes.

Brian Chesky es consciente de que se juega el futuro de la plataforma que creó en 2008 en San Francisco. “No sabemos cuándo volverán los viajes -ha dicho-, pero lo que sí sabemos es que cuando regresen serán diferentes, la gente querrá opciones más cercanas a casa, más seguras y más baratas”. Para adaptarse a la nueva era, Airbnb ha lanzado el Programa de Limpieza Avanzada, al que podrán acogerse los propietarios de pisos turísticos para, siguiendo una serie de recomendaciones, generar confianza y seguridad entre los huéspedes. La duda es si los clientes se fiarán de que sus anfitriones hayan realizado la limpieza y desinfección adecuadas de los alojamientos.

Los problemas que atraviesa Airbnb también afectan a sus dos principales competidores, Booking y Expedia, aunque éstos son más fuertes en reservas de hoteles. A Booking le han caído las reservas un 85% y su negocio de intermediación puede verse afectado negativamente porque los hoteles realizarán ofertas propias muy agresivas para recuperar clientes y dejarán a Booking con poco margen de maniobra.

La mayor empresa de la economía colaborativa y emblema del sector del transporte y la movilidad, Uber, ha visto cómo se evaporaba el 80% de su negocio y cómo se desplomaban un 20% sus acciones, y ello a pesar de que su división Uber Eats, de reparto de comida a domicilio, ha disparado su actividad un 50% con la crisis del coronavirus. Uber preveía tener beneficios este año por primera vez en su historia, pero no podrá ser porque sólo en el primer trimestre los números rojos han alcanzado los 2.900 millones. Ante los problemas legales que en muchos países está teniendo su servicio de transporte, el CEO de Uber, Dara Khosrowshashi, busca ahora potenciar la división de UberEats y, de hecho, ultima la compra del servicio estadounidense de comida a domicilio GrubHub.

También tendrán que replantearse su futuro las empresas de coche compartido Car2Go, Wible, Emov o Zity. Habría que desinfectar el habitáculo del coche cada vez que un nuevo usuario lo utiliza, lo cual resulta muy complejo de gestionar, salvo que la tarea de limpieza del vehículo la realice el propio conductor, cosa harto difícil.

El futuro de otras empresas dependerá de la confianza entre las personas a la hora de compartir espacios. Es el caso de Blablacar, que basa su negocio en conectar conductores, con plazas disponibles, con pasajeros que buscan un viaje. Blablacar permite que las personas que quieran desplazarse al mismo lugar en el mismo momento puedan organizarse para viajar juntos en un único coche.

Los negocios de la economía colaborativa se enfrentan al mayor reto de su historia.

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