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En los últimos años, las posibilidades para quienes decidan estudiar carreras vinculadas a la tecnología se dispararon. Más allá de los vaivenes económicos, el sector está en franco desarrollo y se espera un crecimiento exponencial de la industria, sin embargo, la cantidad de graduados no logra acompañar el crecimiento del sector, por lo que el gap entre la demanda y la oferta de trabajo no alcanza a cerrarse, año a año, miles de puestos quedan vacantes.

Sobre este fenómeno, el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) publicó un estudio de la Fundación Sadosky que indicó: “Ni el crecimiento en la demanda (de profesionales), ni los salarios altos lograron despertar el interés de los jóvenes por estudiar o trabajar en informática, convirtiéndose esto en un cuello de botella para el desarrollo del sector. Si bien se reciben entre 3500 y 4000 estudiantes al año, la demanda duplica esta cifra. Y dentro del limitado número de estudiantes en las carreras universitarias vinculadas a la tecnología, como la Licenciatura en Informática, Gestión de la Tecnología, Ingeniería en Sistemas o Programación, las mujeres continúan en minoría”.

Se trata de un fenómeno global, en el que la Argentina no es la excepción, según un informe elaborado por la UNESCO, “el porcentaje de mujeres que cursan estudios de ciencias y tecnología varía en un rango del 25 al 30% en todos los países”. En el país, las cifras son similares y las perspectivas no son de mejora. El Centro de Estudios de Educación Argentina publicó un informe en el que evalúa que es necesario aumentar la cantidad de graduados y respaldar la participación femenina en el área.

Por ese motivo, desde el Estado argentino se han elaborado distintos planes para facilitar el estudio de las carreras técnicas, ya hay algunas becas que destinan un estipendio mensual para apuntalar el esfuerzo de jóvenes de familias vulnerables que se han inclinado por la formación en ingenierías o en el sector tecnológico. Otra alternativa implementada es el mecanismo que emula a los créditos, utilizados en universidades extranjeras, para que los estudiantes tengan la posibilidad de cambiar entre carreras similares con la homologación de equivalencias de las materias ya aprobadas.

Sin embargo, el esfuerzo no se restringe al sector público. Ante la carencia de profesionales, las empresas líderes del sector decidieron desplegar un gran abanico de acciones para impulsar la formación en carreras tecnológicas. La estrategia de recruiting combina desde actividades para la difusión de la oferta universitaria, la creación de capacitaciones ad-hoc, convenios con instituciones de formación superior y los acuerdos de cooperación con ONGs que tienen objetivos similares.

“En este sector, los profesionales son nuestro principal activo. Necesitamos tener colaboradores que realicen aportes sustanciales al avance tecnológico con una mirada holística sobre los modelos de negocios, en una industria en constante transformación”, señaló Mariana Narduzzi, Gerente Regional de Recursos Humanos de Red Hat.

Conscientes de que el sector de TI en Argentina demanda cada vez más profesionales, la empresa proveedora de soluciones de código abierto lanzó un programa integral destinado a la atracción de nuevos talentos al mercado. Con este fin, cerró alianzas con Chicas en Tecnología y Plan Azurduy, de la Fundación EIDOS, organizaciones sin fines de lucro que buscan promover la participación de mujeres en carreras vinculadas a la industria tecnológica y proponen a jóvenes de escuela secundaria desarrollar aplicaciones para celulares que brinden herramientas para resolver problemas en sus comunidades.

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