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Peter Thiel, el billonario inversor en tecnología, canaliza millones de dólares en startups que trabajan en la lucha contra el envejecimiento, investigando terapias para su uso personal y para que la sociedad pueda abrir sus mentes a métodos de extensión del tiempo de vida que suenan raros o desagradables.

Thiel cree que realizarse transfusiones de sangre de personas jóvenes puede ser la llave al sueño de la eternidad.

Esta práctica, conocida como parabiosis puede ser, según él, la panacea antienvejecimiento.

Las investigaciones sobre parabiosis comenzaron en la década del 50 con cruentos experimentos hechos con ratas. Recientemente se ha comenzado un nuevo protocolo en Ambrosia, Monterrey – California- denominado “Transfusión de plasma de jóvenes y biomarcadores relacionados con la edad”, en el cual participan pacientes por encima de 35 años de edad que reciben una transfusión plasmática de donantes por debajo de los 25 años. Los investigadores monitorean los indicadores moleculares relacionados con la salud y el envejecimiento por el transcurso de dos años. Los participantes de este estudio para formar parte del mismo deben estar en un rango de edad que va de los 30 a los 80 años, pagar U$D 8.000 para formar parte del mismo y vivir en Monterrey o viajar a esa ciudad durante el tratamiento y los controles posteriores.

El fundador de Ambrosia, Jesse Karmazin, médico formado en Stanford, ha estudiado el envejecimiento durante una década. Si bien los mecanismos en juego no están totalmente dilucidados, el cree que, la sangre de los jóvenes no solo contienen todo tipo de proteínas que mejoran la función celular sino que de alguna manera estimulan el incremento de producción de las mismas en el receptor de esa sangre. Estos efectos parecerían ser permanentes, como si hubiera un reajuste de la expresión genética, concluye.

El nexo entre Ambrosia y Thiel fue Jason Camm, Director Personal de Salud de Thiel y otros inversores y líderes de Silicon Valley, quien se acercó a Karmazin al enterarse del protocolo que llevaba a cabo. Su función en Thiel Capital es comunicarse con los mejores médicos del mundo, investigadores de USA, Europa y Medio Oriente especialistas en procesos de anti envejecimiento, optimización de los marcadores sanguíneos y técnicas novedosas para la salud. A partir de allí Thiel consideró que la parabiosis era una oportunidad realmente interesante para invertir en ella porque además no necesita la aprobación de la FDA ya que se trata solo de una transfusión de sangre.

Hay rumores extendidos que en Silicon Valley, donde “extender el tiempo de vida” es una obsesión popular, muchos integrantes millonarios del ámbito de la tecnología ya han comenzado a realizarse parabiosis, gastando decenas de miles de dólares en dichos procedimientos, transfundiéndose sangre de jóvenes varias veces al año.

Habrá que esperar entonces un tiempo para ver si realmente el hombre puede acercarse más a cumplir su deseo de eternidad.

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