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La carrera por electrificar la industria del motor se acelera con la presentación en la misma semana de una nueva generación de vehículos de alto rendimiento, el segmento más lucrativo para los fabricantes de Detroit (EE UU). Ford Motor tira de una marca tan icónica como Mustang para estrenarse en el mercado de los coches eléctricos con el todoterreno compacto Mach-E. Por su parte, Tesla responde a los viejos titanes atacando donde más les duele: con una futurística camioneta pick-up, el Cybertruck.

La doble apuesta busca explotar la mayor fuente de generación de efectivo para los fabricantes. Los SUV, a mitad de camino entre el todoterreno y el turismo convencional, se venden mejor y aportan un beneficio mayor que los utilitarios. Ford toma posiciones antes de quedarse rezagada, como le pasó con los utilitarios eléctricos. El Mach-E competirá cuando llegue al mercado a mediados de 2020 con el Model Y de Tesla. Los dos coches tienen características similares en cuanto a precio, diseño y rendimiento.

“Los coches eléctricos sostenibles son el futuro”, ha dicho Elon Musk para dar la bienvenida al Mach-E. La compañía que fabricó el primer coche en serie se reafirma en su visión. Jim Hackett, consejero delegado de Ford, reconoció el mérito de Tesla por el “entusiasmo que generó hacia los vehículos eléctricos”. El fabricante californiano domina de forma aplastante con el 78% de las ventas en EE UU, seguida de lejos por GM (7,5%), Nissan (5,2%) y Volkswagen (4,1%).

Ford busca demostrar que el SUV Mustang puede competir en el mercado de coches eléctricos, como hizo hace medio siglo con Ferrari cuando introdujo el icónico Mustang deportivo biplaza para las masas. La presentación fue en el centro de diseño que tiene fuera de Los Ángeles. El interior del Mach-E es limpio y en el centro domina una pantalla táctil como la que equipa el crossover Model Y. Otra prueba de cómo Musk marcó el patrón.

Los modelos de GM y Nissan no se acercan tanto al todoterreno compacto de Tesla. Y al colocarle el Mustang en el frontal, Ford trata de atraer la atención en un mercado cada vez más concurrido de conductores que buscan una sensación más deportiva. Hackett asegura que “el mundo está listo para conducir vehículos eléctricos de alto rendimiento si el precio es adecuado”.

Tesla logró crear un movimiento de culto hacia los vehículos eléctricos y ahora quiere replicar lo mismo con las pick-up. Esta semana, en Los Ángeles, sumó a la familia el Cybertruck, una camioneta con un diseño de los años noventa que recuerda al DeLorean. Saldrá al mercado en otoño de 2021, coincidiendo con la llegada de la primera variante eléctrica de GM y de Ford Motor.

De momento, se trata de un prototipo y, aunque su diseño angulado le diferencia del corte clásico de los modelos actuales a combustión, los analistas no ven cómo Tesla pueda ser una amenaza en este concepto para el dominio de Ford, GM y Chrysler. El Cybertruck, si al final sale a la venta con ese diseño, estará más bien destinado a cubrir un nicho.

Es lo que también se dijo cuando se introdujo el Model S y el Model X, con el que acabó forzando a los viejos fabricantes a replantearse sus estrategias. El Cybertruck combinará el rendimiento de un deportivo como el Porsche 911 y la funcionalidad del F-150, el modelo con el que Ford domina el mercado. Tendrá seis plazas y un precio de 40.000 dólares, similar al de sus rivales.

Márgenes estrechos

Las pick-up son el corazón del beneficio de los viejos titanes de Detroit. Toyota trató de competir en este segmento durante décadas, con éxito limitado. Pero no es solo que los analistas no vean el Cybertruck como una amenaza, anticipan que será costoso de fabricar y que eso mermará el ya estrecho margen de beneficio de Tesla. Sus acciones cayeron más de un 6% tras la presentación.

El negocio de los coches eléctricos es, pese a esta doble puesta en escena, pequeño. Solo supone el 1,2% de las ventas en EE UU, con 207.600 matriculaciones sobre un total de 17,3 millones. Pero crece rápido. IHS Markit proyecta que podría llegar al 9% en 2026. En ese periodo el número de modelos pasará de la veintena a superar los 120.

En el caso de las camionetas eléctricas, IHS Markit estima que se venderán 75.000 unidades para 2026, sobre un total de tres millones. El prototipo de Tesla no está incluido en esta estimación, porque es complicado entender cuánta demanda podría generar. Está por ver que un diseño tan radical como el del Cybertruck tenga el atractivo suficiente para que sea competitivo y resquebraje el dominio de Detroit.

Tesla no necesita dirigirse al mercado tradicional de pick-up para tener éxito de ventas. Este segmento crece mientras las ventas de utilitarios han caído durante la última década. Y se da la circunstancia de que las opciones para elegir son limitadas.

PROBLEMAS PARA DESARROLLAR LOS NUEVOS MODELOS

Los todoterrenos y las pick-up son los grandes pilares sobre los que se sustenta el negocio de los fabricantes tradicionales de coches en Estados Unidos. Las versiones eléctricas ayudarán a Ford Motor, General Motors (GM) y Chrysler a generar además las ventas que necesitan para cumplir requerimientos medioambientales cada vez más estrictos. Y, por su precio, contribuirán a generarles el efectivo que necesitan para recuperar las inversiones que están realizando a la hora de desarrollarlos.

La presentación del Cybertruck de Tesla, sin embargo, mostró también los retos que afrontan. Elon Musk proclamó que el vehículo está diseñado a prueba de balas. Los cristales, sin embargo, se partieron cuando le lanzaron dos bolas de acero para demostrarlo. “Quizás fue demasiado fuerte”, bromeó. No es la primera vez que tropieza con su propia ambición. La entrada en producción de los Model S, Model X y Model 3 estuvo plagada de problemas de calidad y fiabilidad de los vehículos.

Ford Motor también tiene dificultad para desarrollar la nueva tecnología y ajustar su cadena de producción a los modelos eléctricos. La compañía se comprometió a destinar 11.500 millones de dólares (casi 10.500 millones de euros) a la electrificación de sus vehículos para 2022, y acaba de entrar en el capital de Rivian para fabricar su propia pick-up eléctrica en un año.

GM, pese a ir más adelantada, contempla inversiones de 8.000 millones de dólares hasta 2023 con este propósito.

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