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Durante las campañas electorales se ha visto como los bots han difundido desinformación política para virar el resultado de las mismas.  Emilio Ferrara, profesor de la Universidad del Sur de California, ha publicado un artículo en el que queda probado que antes de los últimos comicios presidenciales en Francia, casi el 20% de estas cuentas automatizadas distribuyeron material propagandístico contra el candidato que a la postre resultó ganador, Emmanuel Macron.

Según este investigador, el modus operandi fue el mismo que se siguió para que corriesen por internet datos erróneos a favor de Donald Trump en el caso norteamericano. Muchos de estos bots interrumpieron temporalmente su actividad tras la victoria del republicano en Estados Unidos. Y la recuperaron unas semanas antes de las elecciones francesas, principalmente para amplificar el efecto del llamado “Macron Leaks”, un hack sin verificar de correos electrónicos. Como señala Ferrara, docente asociado del Departamento de Ciencias de la Computación, “los patrones sugieren la existencia de un mercado negro de bots reutilizables para la intoxicación” en la prolífica y controvertida área de la comunicación política.

Muchas cuentas ‘zombies’ interrumpieron su actividad tras la victoria del republicano en Estados Unidos y la recuperaron antes de los comicios franceses

El autor recuerda que la intervención de los robots contra el presidente francés no fue determinante porque sus mensajes llegaron mayoritariamente a una audiencia que no reside en el país y que tiene poca capacidad de incidir en su vida pública y  sus indagaciones confirman la idea de que el dinero puede comprar un ejército bot para influir a favor o en contra de un partido o de un contendiente en unas elecciones o procesos deliberativos similares.

Para sacar estas conclusiones Ferrara recopiló 17 millones de tuits relacionados con la campaña francesa, entre el 27 de abril y el 7 de mayo de 2017. Para manejar un volumen tan elevado de contenidos como éste, empleó técnicas de aprendizaje automático y modelado del comportamiento cognitivo, de manera que le fue más sencillo distinguir los perfiles realmente humanos de los bots.

Algunos de estos navegantes fantasma fueron creados a principios de noviembre de 2016, poco antes de las elecciones estadounidenses en las que se enfrentaron Trump y Hillary Clinton. Su vida útil fue muy corta: una semana de media. A continuación se oscurecieron… hasta que encontraron un enemigo al que combatir: Emmanuel Macron. En ese instante, comenzaron a enlazar noticias, reportajes y otros contenidos, principalmente procedentes de páginas de fake news, contrarios al actual presidente. Mediante la estrategia que consiste en retuitear y pulsar el botón de “me gusta” en numerosos mensajes de otros internautas e incluso de seguirles, adquirieron una cantidad notable de followers.

A los responsables de Twitter no les pasaron inadvertidos todos estos movimientos. De los bots más insistentes, esta plataforma consiguió eliminar cuatro, suspender siete y poner un par en cuarentena. Para Emilio Ferrara, estos dispositivos zombies tienen “potencial para alcanzar una masa crítica lo suficientemente grande como para alterar la opinión pública”. Lo que se pretende es “alejar la atención de la audiencia de los hechos” para redirigirla “hacia una información que ha sido fabricada” con intereses partidistas, es decir, que no ha sido elaborada con rigor desde la neutralidad que debería caracterizar el periodismo, aclara el investigador.

 

 

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