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La NASA reveló el 1 de enero del 2019, los primeros detalles concretos del objeto celeste más lejano jamás explorado por la Humanidad, Ultima Thule, situado en el cinturón de Kuiper a unos 6 500 millones de kilómetros de distancia del Sol, después de que la nave New Horizons lo haya sobrevolado esta medianoche.

Diez horas después de la máxima aproximación, han llegado a la Tierra las primeras señales de New Horizons.

El científico de la Universidad Johns Hopkins, Hal Weaver, aseguró hoy que se trata de un solo asteroide con una forma similar a un cacahuete o un bolo, después de ver las últimas imágenes de Ultima Thule, aún de muy baja resolución. “Eso es bastante común entre los cuerpos celestiales pequeños del Sistema Solar”, aclaró Weaver en una rueda de prensa convocada tras recibir la primera señal de New Horizons después de completar la misión. Según Weaver, esta forma explicaría otro misterio de este lejano cuerpo celeste: sus variaciones de brillo.

Las fotografías han permitido obtener una nueva estimación del tamaño de Ultima Thule: mide 35 kilómetros de longitud por 15 de ancho.

Por su parte, Stern aclaró en esa conferencia de prensa que las imágenes pancromáticas de más alta resolución “no llegarán hasta febrero, aproximadamente”. El líder de la misión aprovechó para felicitar la labor de todos los integrantes del equipo de New Horizons, cuya tarea calificó de excelente. “El equipo de New Horizons hace que parezca fácil. No lo es. Este equipo pasó tres años y medio trabajando duro para que esto sucediera. Y por lo que podemos ver, obtuvieron una puntuación del 100%”, dijo Stern, que anunció que empezarán a escribir el primer artículo científico sobre la misión esta misma semana.

Si todo va según lo planeado, New Horizons tardará un total de veinte meses en enviar toda la información científica que habrá recopilado durante su encuentro con Ultima Thule entre el 31 de diciembre y el 2 de enero. Dada la enorme distancia a la que se encuentra la nave, las señales tardan seis horas en llegar hasta la Tierra, donde las reciben las antenas de la Red del Espacio Profundo de la NASA. Las comunicaciones que ha enviado hoy New Horizons las ha captado una de estas antenas, situada en Madrid.

Ultima Thule, que fue el nombre elegido por el público en una convocatoria de la NASA para nombrar al objeto conocido hasta ese momento como 2014 MU69, proviene de un término de origen griego usado por geógrafos romanos y medievales para indicar un lugar “situado más allá del mundo conocido”.

Las dificultades en la transmisión se deben a que Ultima Thule se encuentra a 6 horas y 7 minutos luz de la Tierra, según explicó uno de los encargados de esta misión. Otro de los retos de esta misión espacial es determinar la duración de la rotación sobre sí mismo del pequeño asteroide que los científicos consideran que  dura entre 15 y 30 horas.

Ultima Thule está ubicado en una de las regiones más remotas del Sistema Solar, conocida como el cinturón de Kuiper, en honor al astrónomo que predijo su existencia en la década de los años cincuenta, Gerard Kuiper. La nave New Horizons estuvo seis meses de hibernación hasta junio del 2018, cuando retomó su trayecto a este misterioso objeto celeste.

Como Ultima Thule está congelado a muy baja temperatura y es probablemente muy estable, los datos que New Horizons revele sobre este astro aportarán nuevas pistas sobre la historia más primitiva de nuestro sistema y su formación.

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