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La pandemia de coronavirus está acelerando un dramático declive en la libertad global de Internet. Por décimo año consecutivo, los usuarios han experimentado un deterioro generalizado de sus derechos y el fenómeno está contribuyendo a una crisis más amplia para la democracia en todo el mundo.

Según el último informe del grupo de expertos Freedom House, los distintos gobiernos están utilizando la pandemia de coronavirus (COVID-19) como excusa para restringir los derechos de las personas. Sus investigadores analizaron 65 países, que representan el 87 % de los usuarios de internet en todo el mundo. El informe cubre el período desde junio de 2019 hasta mayo de 2020, pero se produjeron algunos cambios clave cuando empezó la pandemia.

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En la era COVID-19, la conectividad no es una conveniencia, sino una necesidad. Prácticamente todas las actividades humanas (comercio, educación, atención médica, política, socialización) parecen haberse movido en línea. Pero el mundo digital presenta distintos desafíos para los derechos humanos y la gobernanza democrática.

Tres tendencias notables marcaron un año especialmente deprimente para la libertad en Internet:

  • Los líderes políticos utilizaron la pandemia como pretexto para limitar el acceso a la información. Las autoridades a menudo bloqueaban sitios de noticias independientes y arrestaban a personas con cargos falsos de difundir noticias falsas. Algunos estados cortan la conectividad para los grupos marginados, ampliando y profundizando las brechas digitales existentes.
  •  Las autoridades citaron COVID-19 para justificar la ampliación de los poderes de vigilancia y el despliegue de nuevas tecnologías que alguna vez se consideraron demasiado intrusivas.  Los gobiernos y las entidades privadas están aumentando el uso de inteligencia artificial (IA), vigilancia biométrica y herramientas de big data para tomar decisiones que afectan los derechos económicos, sociales y políticos de las personas.
  • La tercera tendencia ha sido la transformación de una “fragmentación” en cámara lenta de Internet en una carrera sin cuartel hacia la “soberanía cibernética”, con cada gobierno imponiendo sus propias regulaciones de Internet de una manera que restringe el flujo de información a través de las fronteras nacionales.

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Otros hallazgos más allá de la pandemia:

  • La posición de Estados Unidos como líder mundial de la libertad en internet está cada vez más amenazada. El informe concluye que la libertad en internet se redujo en Estados Unidos por cuarto año consecutivo. El informe critica directamente al presidente, Donald Trump, por emitir órdenes ejecutivas draconianas sobre la regulación de las redes sociales y por ayudar a crear y difundir desinformación peligrosa.
  • El fenómeno “splinternet” sigue avanzando. Estados Unidos, la India y Pakistán han prohibido aplicaciones de propiedad china, lo que ayuda a legitimar la postura de China de que cada estado debe supervisar su propio “internet nacional”. En al menos 13 países, internet fue bloqueado por completo en algún momento durante el año pasado, con la India a la cabeza de los apagones de internet. Rusia aprobó nuevas leyes para aislar al país de internet global durante las emergencias nacionales. Irán cortó las conexiones internacionales para ocultar una violenta represión policial durante unas protestas masivas. Los legisladores de Brasil, Pakistán y Turquía aprobaron o consideraron nuevas regulaciones que requieren que las empresas impidan que los datos de los usuarios salgan de sus países.
  • China se mantiene como el peor abusador del mundo sobre la libertad en internet por sexto año consecutivo. Sorprendentemente, el informe no mencionó el uso de métodos altamente represivos que China emplea para reprimir las libertades de los uigures tanto dentro como fuera del país.
  • La adopción de nuevas tecnologías supera nuestra comprensión de las mismas. El despliegue del reconocimiento facial y la toma de decisiones automatizada avanza rápidamente, con pocas garantías para proteger la privacidad o evitar que los departamentos de policía abusen de este tipo de nuevas herramientas.

No solo respeto por los derechos básicos

El informe detalla que “el movimiento por la libertad en internet debe elevar sus ambiciones en lugar de limitarse a exigir políticas que respeten los derechos básicos para empezar a construir estructuras de gobierno sólidas que consagren y hagan cumplir esas protecciones“. Los autores ofrecen una lista de recomendaciones, que incluyen un llamamiento a los legisladores para que introduzcan rigurosas leyes de privacidad de datos y protejan el cifrado.

También les pide que tomen medidas para garantizar que la conexión a internet sea accesible y asequible para todos, especialmente teniendo en cuenta el teletrabajo y la educación online. El informe demanda a las empresas privadas que garanticen una moderación del contenido “justa y transparente” mientras se resisten a los esfuerzos gubernamentales de prohibir algunos servicios digitales o bloquear la conectividad a internet. Fundamentalmente, el informe concluye que es hora de que los gobiernos refuercen la “ciberdiplomacia” para defender un internet libre y abierto, elaborando normas para restringir la exportación de las tecnologías represivas.

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