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En los años ’90, el entonces presidente de Estados Unidos George Bush proclamó que era “la década del cerebro”. Actualmente podríamos decir que estamos en el segundo capítulo de esta historia que podríamos llamar “la década del cerebro mejorado”, a partir de fármacos calificados como “drogas inteligentes”, “neuropotenciadores” o “nootrópicos”.

Cuando nos sentamos cómodamente en nuestro sillón a ver la película “Limitless”, protagonizada por Bradley Cooper; o su serie homónima, producida por el mismo actor para la cadena CBS, somos testigos de la transformación que experimenta el protagonista al tomar unas pastillas transparentes, llamadas NZT. Esto nos genera sentimientos encontrados: por un lado, la intriga de probar y ver si es tan genial como parece; por el otro, el miedo a lo desconocido.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de neuropotenciadores? Ya Isaac Newton, matemático y alquimista, dejó por escrito una serie de notas donde consta que diversos ingredientes combinados mejoran la función cerebral. Los creadores de InteliGEN, un medicamento que promete potenciar la inteligencia, confiesan haber basado su fórmula en dichas notas, mejorándolas y actualizándolas. Buscando los principios activos que forman parte de InteliGEN, solo pude encontrar que contienen: nutrientes, aminoácidos y vitamina B6.

Stephen Hawking manifestó que estas “drogas inteligentes” mejoran la función cerebral cognitiva y la conectividad neuronal; fortalecen la corteza frontal; aumentan la capacidad de memoria, la concentración y la agudeza cerebral; duplican el Cociente Intelectual (IQ); disparan los niveles de energía y conectan áreas del cerebro que previamente no estaban conectadas entre sí. Según la empresa, a todo esto tenemos que sumarle la falta de efectos adversos… Y como si todo esto fuera poco, se venden por Internet y ¡regalan un frasco gratis!

Ahora, rebobinemos la película.

  • ¿Dónde hay publicados trabajos científicos que demuestren la inocuidad de la pastilla?
  • Los elevados niveles de energía que generan ¿siempre son positivos? ¿cómo sabemos si son manejables por la persona que los ingiere? ¿cuánto tiempo puede un organismo sano sostener ese incremento del flujo energético? ¿y un organismo que no lo es? ¿por qué son de venta libre? ¿este flujo increíble de energía permite al cuerpo descansar las 8 horas que necesita el organismo para su regeneración celular?
  • Cuando hablamos de conectar zonas cerebrales que previamente no lo estaban…….quién nos asegura que estamos preparados para eso?…….porque no sería lógico de pensar que podría disparar, por ejemplo, niveles de agresividad incontrolables?
  • Si vivimos a esa velocidad todo el día ¿cómo es el paso del tiempo en nuestro cuerpo? ¿Envejeceremos más rápido? ¿desgastaremos nuestros órganos a mayor velocidad? ¿o existiría una regeneración celular más rápida que romperíamos la barrera del tiempo y alcanzaremos la tan deseada eternidad?

Hawkins añadió en la entrevista con Andreson Cooper que “el cerebro es como un músculo, usted tiene que ejercitarlo y usar suplementos como usan los fisicoculturistas, pero para su cerebro, y eso es exactamente lo que yo he estado haciendo para mejorar mis capacidades mentales”. Dejando de lado que los suplementos que toman los fisicoculturistas sean inocuos para la salud, cosa que no estoy de acuerdo y está comprobado, ¿podemos hacer un paralelismo así?

Potenciar la capacidad cerebral sería un gran paso para la humanidad. ¿Pero una pastilla sería el vehículo adecuado para hacerlo?

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