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La salud conectada es uno de los casos de uso más interesantes para la 5G y ofrece una lista impresionante de posibles beneficios a las operadoras, los suministradores y la sociedad. Pero, a la vista de las severas regulaciones a las que está sometida la industria médica, y de las graves implicaciones que puede tener cualquier error, ¿es plausible que la salud conectada desarrolle todo su potencial?

La 5G abre magníficas perspectivas para la medicina. Así, por ejemplo, los dispositivos ponibles podrán efectuar mediciones de glucosa y monitorizar a distancia a los pacientes, facilitar consultas virtuales, e incluso realizar cirugía por control remoto, pero los expertos -y todavía más importante, el público en general- aún no están convencidos.

En un acto organizado por Ericsson para tratar dicha cuestión y celebrado el día la semana pasada en el King’s College de Londres, un cirujano demostró la posibilidad de llevar a cabo una breve operación mediante un simulacro de red 5G, un guante conectado y un brazo robótico.

Fue impresionante. Prokar Dasgupta, profesor de Cirugía Robótica e Innovación Urológica en el King’s College, afirmó que la 5G solucionaría los problemas de fiabilidad, seguridad y conectividad para garantizar el buen funcionamiento de la cirugía a distancia, si bien reconoció que todavía queda mucho trabajo por hacer en el desarrollo de la robótica como tal.

Con todo, es un caso de uso no exento de riesgos. Una red 4G saturada puede interrumpir el visionado de un programa de televisión que nos estábamos descargando en streaming. Pero la caída de una red 5G en el curso de una operación a corazón abierto podría tener consecuencias muchísimo más graves.

Durante el acto, Ericsson ha revelado los resultados de su estudio Healthcare to Homecare (De la atención sanitaria a la atención en el hogar), para el que se entrevistó a 4.500 consumidores y 900 expertos de industrias diversas en cinco mercados de telecomunicaciones desarrollados.

Según dicha empresa, aproximadamente el 61% de los consumidores ha calificado la cirugía robótica por control remoto de “arriesgada”, porque presupone un buen funcionamiento de Internet.

Colaboración

Hanna Maurer Sibley, directora de productos de red de Ericsson para Europa occidental y central, ha declarado a Mobile World Live que el uso de 5G en aplicaciones sanitarias con funciones importantes exigirá una fuerte colaboración entre industrias y es improbable que se pueda poner en marcha antes del 2030.

Explicó que su empresa anima a “todas las operadoras y a la industria de telecomunicaciones a dialogar con los profesionales de la salud. Probablemente, la responsabilidad es demasiado grande como para que la asuma una única entidad. Hay que tener en cuenta las posibilidades reales de la red y pueden producirse catástrofes. Así, por ejemplo, si se produce un terremoto a la mitad de una operación a distancia y toda la fibra óptica de la ciudad se avería, ¿de quién será la culpa?”

Añade que “hay que ser franco. En unos casos podemos ofrecer garantías, en otros no. Pero la conexión de la atención sanitaria y de las personas nos ofrecería tantos beneficios que no podemos acobardarnos ante ese obstáculo. Las posibilidades y oportunidades son tan grandes que no podemos dejar de intentarlo.”

María Lema, investigadora del Centro de Investigación en Telecomunicaciones del King’s College, entiende que las operadoras deberían asumir un papel central en el desarrollo de dichas tecnologías con el fin de garantizar su éxito.

Lema afirma que “las operadoras no pueden ser tan solo proveedoras de conectividad”, y añade que “las empresas tienen que aliarse y ha de quedar claro quién es propietario de qué y quién es responsable de qué”.

Un as en la manga

Aunque todavía falte mucho para llegar a un mundo en el que las operaciones se realicen a distancia, se prevé el uso de la 5G en una amplia variedad de aplicaciones médicas. Ericsson entiende que dichas aplicaciones se hallarán entre los primeros servicios que se desarrollen y se lancen en el 2020, año en el que muchas operadoras quieren poner en marcha redes comerciales con dicha tecnología.

Es probable que los dispositivos ponibles, ya utilizados en las aplicaciones médicas que funcionan con 4G, sigan ofreciendo una serie de beneficios relacionados con la salud.

Según el estudio de Ericsson, la mitad de los consumidores que utilizan ponibles piensa que la gestión de la salud podría mejorarse con dispositivos de ese tipo. Los usos pueden ser tan variados como la monitorización de la condición física y la de la glucosa.

Con todo, la cuestión de la seguridad sigue abierta, y el 46% de los expertos entrevistados la ven como un problema. Si se logra superar tales preocupaciones, así como las limitaciones de la batería en muchos de los dispositivos ponibles, parece probable que este sector ofrezca, al menos en una primera fase, las principales oportunidades de despliegue para la 5G.

Si se logran resolver los problemas de responsabilidad, así como los posibles fallos técnicos, puede que en el 2033 nos hallemos todos bajo un bisturí virtual.

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