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La “letra de médico” hace que más de siete mil pacientes mueran cada año en EE. UU. Además, hasta un millón y medio sufren algún tipo de lesión o tratamiento equivocado debido a errores en la medicación, y la mayoría de estos fallos se achacan a una caligrafía incomprensible. ¿Qué pasaría si toda esa información estuviese digitalizada? Probablemente que el margen de error –junto con las muertes y los tratamientos erróneos– se reduciría a cero. Este es solo un ejemplo del gran potencial que tiene incorporar la salud digital en la consulta médica.

¿Qué es la salud digital?

La digital health es un paraguas tan amplio como prometedor. Esta abarca la información relacionada con recursos y servicios compartidos electrónicamente, así como áreas en desarrollo como el big data y la inteligencia artificial. Además, sus tecnologías son la telemedicina, los smartphones, las aplicaciones, los dispositivos portátiles, la robótica, la realidad virtual y la genómica, que utiliza los datos de secuenciación del genoma para diagnosticar enfermedades. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud digital se erige como la mejor herramienta para hacer más eficientes y sostenibles los sistemas sanitarios. Y eso acarrea tantas ventajas como retos.

En cualquier momento y lugar

“La atención médica ya no se limitará al horario específico y a los límites del consultorio del médico, sino que también incluirá ubicaciones como su hogar, su lugar de trabajo o destino de vacaciones gracias a las tecnologías digitales”, apunta Damien Ng, Next Generation Investment Specialist en Julius Baer, entidad suiza especializada en banca privada. “La creciente proliferación de estas tecnologías implica que los consumidores pueden obtener acceso a una amplia gama de información médica en cualquier momento y en cualquier lugar”, añade.

La telemedicina como ejemplo

Para Damien Ng, la telemedicina debería ganar ritmo como alternativa a la atención clínica tradicional. “Así se pueden ofrecer cuidados médicos a los pacientes con smartphones y tabletas y se proporcionarían diagnósticos y tratamientos con un coste menor, además de enfocarse hacia un sistema que apoye la prevención y la intervención temprana”, asegura. Pero, ¿están los pacientes preparados? ”En los casos más graves es posible que no se sientan cómodos si los médicos delegan sus decisiones a la tecnología. Pero las consultas cara a cara y las nuevas tecnologías no tienen por qué ser incompatibles”, remarca Damien Ng.

Los profesionales, a favor de la tecnología

Cada año, las soluciones eHealth se ven con mejores ojos y los profesionales médicos son menos reticentes a la hora de adoptarlas. Los resultados del último informe Future Health Index (FHI) de Philips, presentado este año, revelan que la mayoría de los profesionales sanitarios encuestados en todo el mundo se sienten respaldados por la tecnología sanitaria. Por ejemplo, el 64% está satisfecho con los registros electrónicos de salud y un 69% considera que gracias a ellos ha mejorado la calidad de la atención a los pacientes.

El envejecimiento (y el gasto) como reto

En 2030, se espera que el número de personas mayores de 60 años supere el de niños menores de diez. Otro ejemplo: tal y como recoge Digital Health 2019 de Julius Baer, en EE.UU, el 16% de los pacientes mayores de 60 años representa casi la mitad de los costes totales de la atención médica. Esto es cuatro veces más que los menores de 18 años. La mayor esperanza de vida y la incidencia de las enfermedades crónicas hacen que el gasto de la atención médica vaya en aumento. La salud digital puede dar respuesta.

Una medicina más eficiente

Las prótesis impresas en 3D, la medicina personalizada, las terapias que utilizan realidad virtual, los relojes inteligentes que controlan los signos vitales… Estas innovaciones pueden incorporarse para “trabajar de manera más eficiente y efectiva, y para proporcionar un mayor acceso a los servicios de salud para las personas a las que sirven”, remarca la Oficina Regional para Europa de la OMS. “Con las nuevas soluciones de hardware y software que cambian constantemente la forma en que vivimos, es justo decir que el futuro de la salud es digital”, añaden los expertos de la OMS.

China, a la cabeza en ‘digital health’

Diversos países han superado las reticencias hacia la tecnología y están fomentando que la cobertura sanitaria sea universal. Es el caso de China. El gigante asiático está a la vanguardia del uso de las tecnologías digitales y aplicaciones eHealth en el mundo. Según el estudio FHI de Philips, el 94% de los profesionales chinos utiliza actualmente cualquier forma de tecnología de salud digital o aplicaciones móviles, en comparación con el 76% en los EE. UU, el 75% en Brasil y el 64% en Alemania.

Pocos médicos y muchos pacientes

Las apps también son un recurso ante la escasez de médicos. “El sistema de salud chino está más sobrecargado por su vasto territorio y la enorme población del país, lo que hace que sea difícil brindar atención médica de calidad a todos y cada uno de sus 1.400 millones de ciudadanos”, apunta Damien Ng, de Julius Baer. Es por ello que a los pacientes se les recomienda utilizar su móvil para revisar sus datos de salud con apps como AliHealth y Ping An Good Doctor”. Para él, estas herramientas digitales ayudan a reducir las desigualdades a la hora de acceder a los recursos sanitarios y nos hacen llevar vidas más saludables.

Fuente: La Vanguardia

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