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El Observatorio Austral Europeo en un comunicado (ESO) confirma la teoría de la relatividad fuera de la Vía Láctea. El hallazgo ha sido posible gracias al efecto de una de las lentes gravitacionales más cercanas, la galaxia ESO 325-G004 (a 450 millones de años luz de la Tierra), tan masiva que distorsiona la luz de otra más lejana situada a más de 10.000 millones de años luz, creando un anillo de Einstein (fenómenos que se produce porque galaxias masivas como la citada son tan grandes que cuando la luz de otros objetos pasa por ellas, se distorsiona el espacio y el tiempo que las rodea).

La gravedad a escala galáctica – en un rango de distancias de unos 6.000 años luz ( 56.000 billones de kilómetros)- se comporta según lo predicho por la relatividad general de Einstein. “Gracias a MUSE, conocemos la masa de la galaxia en primer plano y, gracias a Hubble, hemos medido la cantidad del efecto de lente gravitacional que vemos”, ha explicadoThomas Collett, Universidad de Portsmouth, Reino Unido. “Luego, comparamos estas dos maneras de medir la fuerza de la gravedad y el resultado es justo lo que predice la relatividad general con una incertidumbre de sólo un 9%”, ha añadido. Esta es la prueba más precisa de la relatividad general fuera de la Vía Láctea realizada hasta la fecha.

La teoría de la relatividad general de Einstein predice que los objetos deforman el espacio-tiempo a su alrededor, haciendo que cualquier luz que pase cerca sea desviada. El resultado es la lente gravitacional, un efecto sólo perceptible con objetos muy masivos. La cercanía de ESO 325-G004 ha permitido la medición de este fenómeno que puede tener importantes implicaciones para los modelos de gravedad alternativos a la relatividad general.

La relatividad general ha sido puesta a prueba con precisión a escalas del sistema solar, y se han estudiado con mucho detalle los movimientos de estrellas alrededor del agujero negro del centro de la Vía Láctea, pero previamente no se habían hecho pruebas tan precisas a escalas astronómicas más grandes.

La observación de la Desviación gravitacional ha sido posible gracias al instrumento MUSE, instalado en el Very Large Telescope que tiene el Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile, y al telescopio espacial Hubble de la NASA y la ESA. Ambos, permitieron medir de dos formas diferentes la fuerza de la gravedad.En Chile, un equipo dirigido por el investigador Thomas Collett de la Universidad de Portsmouth (Reino Unido) calculó la masa de la galaxia más cercana a través del movimiento de sus estrellas. Posteriormente, a través del Hubbe observaron el anillo de Einstein y midieron la desviación de la luz (y, por tanto, el espacio-tiempo), se desvían por la enorme masa de ESO 325-G004.

Estos hallazgos pueden tener importantes implicaciones para los modelos de gravedad alternativos a la relatividad general. Esas teorías predicen que los efectos de la gravedad en la curvatura del espacio-tiempo dependen de la escala. Esto significa que la gravedad debería comportarse de manera diferente a escala de grandes distancias astronómicas con respecto a las más pequeñas del sistema solar. Pero Collett y su equipo han descubierto que es poco probable que esto sea así, a menos que estas diferencias sólo se produzcan a escalas de distancias de más de 6.000 años luz.

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