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(Latinoamérica) Cambios recientes en la industria de las telecomunicaciones, surgidos a partir de las nuevas tendencias en el mercado y de las demandas del consumidor, han puesto en el orden del día una nueva realidad empresarial y nuevos retos para los operadores de telecomunicaciones. Bajo este contexto, con los mercados alcanzando la madurez y el crecimiento de la penetración del mercado de los celulares móviles llegando a su fin, ¿de dónde vendrán los nuevos ingresos? ¿Y cómo ganar ventaja competitiva y fortalecer su papel en la cadena de valor?

Con las barreras entre la Tecnología de la Comunicación (CT) y la Tecnología de la Información (IT) desapareciendo, jugadores nuevos y ya existentes entrando al mercado de telecomunicaciones con diversos servicios basados en la conectividad de banda ancha y su éxito de persona a persona y máquina a máquina, se ha generado un crecimiento explosivo del tráfico, tanto fijo como móvil, que ha requerido grandes cambios para respaldarlos.

En las comunicaciones personales, las expectativas de los consumidores para obtener más velocidad de conexión, capacidad de almacenamiento y disponibilidad han cambiado radicalmente, creando una creciente demanda de mayor calidad en el servicio.

La comunicación máquina a máquina introduce nuevos elementos y necesidades específicas, que en muchos casos no son compatibles con las redes existentes, como paquetes de datos muy pequeños, pero intercambiados entre un gran número de dispositivos muy sensibles al tiempo de entrega, por ejemplo.

En este nuevo escenario, los operadores necesitan, cada vez más, revisar y rediseñar sus estrategias, redes, operaciones, la cartera de productos, los sistemas de TI y, por supuesto, la infraestructura de red, a partir de un plan estructurado basado en la Transformación del Negocio de Telecomunicaciones.

Definir la transformación y cuánto esfuerzo será necesario para el proceso depende de la estrategia de negocio de cada operador y de sus necesidades concretas. En general, la etapa de la empresa, su tamaño y la madurez del negocio, más allá de las características del mercado, son los puntos cruciales para la definición.

Hay tres dimensiones principales a desarrollar para asegurar el éxito del programa de transformación: reducir el número de elementos o las plataformas en la red y las operaciones comerciales, disminuyendo así la complejidad de los procesos; armonizar las diferencias técnicas entre las redes fijas y móviles y de datos y voz; y, una organización centrada en el cliente, su adquisición, satisfacción y lealtad.

Esta transformación se ha convertido en un imperativo. Su meta es no sólo ampliar la capacidad de entrega, sino también proporcionar una mayor eficiencia y menores costos para aumentar la ganancia del operador. Esto significa ser capaz de captar nuevos clientes (ya sean personas o máquinas) y fuentes de ingresos mediante la expansión de su negocio en otras áreas como la salud y el transporte. Y, por supuesto, ser más eficientes y rentables; es decir, ser capaces de obtener beneficios económicos desde un punto de vista empresarial, la experiencia total del cliente y la capacidad de la red y la organización.

Per Fredriksson es Consultor Principal para Ericsson Latinoamérica.
 

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