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Si analizamos el pasado reciente, descubrimos cómo algunos elementos como el clima global, el envejecimiento de la población y el aumento de la desigualdad están modelando el presente. Y su efecto no acaba aquí, van a definir las próximas décadas, y la tecnología debe ser capaz de darles respuesta.

1. Una economía cada vez más desigual

Desde 2007, el 50 % de la población de EE. UU. ha tenido riqueza cero o negativa (es decir, deuda).

1980 

  • 10 % de las personas: 65 % de la riqueza
  • 40 % de las personas: 34 % de la riqueza
  • 50 % de las personas: 1 % de riqueza

2014

  • 10 % de las personas: 73 % de la riqueza
  • 40 % de las personas: 27 % de la riqueza

Fuente: Base de datos de Desigualdad Global (2018)

Entre 1979 y 2019, la productividad aumentó un 69,6 %, pero el salario por hora solo subió un 11,6 %. Esta diferencia se debe a un aumento en la explotación. En la era Amazon, los trabajadores trabajan más y ganan menos. Ese no era el plan, y parece que la única solución estriba en el socialismo.

2. La explosión de datos

Hará falta mejorar el almacenamiento, procesamiento y privacidad.

Gráfico: volumen de datos generados a nivel global. Fuente: IDC Research, La digitalización del mundo. De los extremos al centro. (2018)

El histórico equilibrio entre el trabajo y el capital ha desaparecido. Nuestros datos se están utilizando para sustituir a los trabajadores, y las únicas beneficiadas son las empresas. Algunos gobiernos están empezado a cobrar por la información, que se ha convertido en el capital intangible más importante.

3. El aumento de la temperatura media global

A medida que las temperaturas de la superficie del planeta crecen, también subirán los niveles del mar, las tormentas extremas y la alteración del hábitat.

Fuente: Centros Nacionales de NOAA para la Información Ambiental, Panorama del clima (2020)

A pesar de las advertencias científicas y de los eventos extremos cada vez más frecuentes, en los últimos 10 años no hemos hecho un esfuerzo real para reducir las emisiones. De hecho, hemos emitido aún más, lo que requerirá un esfuerzo sin precedentes para evitar aumentos de temperatura catastróficos.

4. La extinción de lenguas

Entre 1950 y 2010, se extinguieron 230 idiomas. Hoy en día, un tercio de las lenguas del mundo tienen menos de 1.000 hablantes.

Fuente: Atlas UNESCO de las lenguas del mundo (2010); Ethnologue: Idiomas del mundo (2019)

Los idiomas que no se utilizan en línea corren el riesgo de ser olvidados. Una nueva tecnología de traducción de Google y Microsoft podría ayudar a que esto no ocurra.

Las herramientas de traducción existentes de Microsoft y Google, ambas gratuitas, representan un triunfo dentro del manejo de datos. En lugar de aprender como un traductor humano, mediante el estudio de las reglas de las distintas lenguas, los algoritmos de una herramienta de traducción aprenden a traducir de un idioma a otro mediante la comparación estadística de miles o millones de documentos en línea que han sido traducidos por seres humanos.

5. El aumento de la tercera edad

Actualmente, el 9 % de la población mundial tiene más de 65 años. Ese número crecerá en las próximas décadas, este aumento redefinirá el trabajo, la atención médica y la economía.

Gráfico: Porcentaje de población con más de 65 años. Fuente: Naciones Unidas, Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, División de Población (2019).

El mundo está envejeciendo rápidamente. Los estadounidenses mayores de 65 años ya representan el 16% de la población, y la cifra subirá hasta el 21% en 2035. En ese momento, superarán en número a los menores de 18 años. En China, el gran número de personas nacidas antes de que se introdujera la política del hijo único en 1979 están engrosando las filas de las personas mayores, mientras los grupos más jóvenes se reducen. En otros países, la población está aún más envejecida, con Japón a la cabeza. Más de la cuarta parte de la población japonesa tiene 65 años o más, pero Alemania, Italia, Finlandia y la mayoría del resto de la Unión Europea no se quedan atrás. La cuarta parte de las personas en Europa y América del Norte tendrá 65 años o más en 2050.

No hay pruebas que justifiquen la idea de que las poblaciones con mayor proporción de personas mayores de 65 años son menos prósperas. Aunque un panorama de ese tipo se enfrenta a múltiples retos, estos se pueden abordar con políticas laborales, mejoras médicas y un gran cambio de mentalidad

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