Daniele Loffreda
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Por Daniele Loffreda, Consultor Senior de Mercados Verticales, Ciena

Hoy más que nunca, las empresas de servicios financieros le hacen frente a la presión de atraer y retener a sus clientes del ámbito empresarial, comercial y minorista, especialmente ante el crecimiento explosivo de los llamados ‘neo-bancos’, que atienen a sus clientes mediante servicios disponibles exclusivamente en línea. Para mantener su competitividad, el sector de la banca ha entrado en distintas fases de la transformación digital con la finalidad de ofrecer a sus clientes acceso ‘siempre activo’ basado en el omni-canal.

Resultado de nuestras conversaciones con clientes, concluimos que las empresas latinoamericanas de servicios financieros fundamentan sus iniciativas de transformación digital en torno a tres pilares, en busca del crecimiento sustentable:

1) La necesidad de mejorar la experiencia general del cliente, en particular con un enfoque en servicios digitales rápidos, bien dirigidos y prácticos a los cuales se pueda ingresar desde distintos dispositivos;

2) La situación de que los ingresos no están creciendo. Las instituciones financieras necesitan aumentar su eficiencia operativa para mantener sus márgenes de ganancias y ofrecer a los clientes un servicio de calidad superior. Los procesos manuales y repetitivos deben automatizarse y para ello se deben poner a la disposición nuevas herramientas que ayuden a multiplicar su capacidad de atender al cliente sin afectar negativamente el gasto operativo.

3) La necesidad de diferenciar la oferta de servicios en el mercado y proporcionar una experiencia más personalizada y relevante, aspecto fundamental para atraer nuevos clientes, y para mejorar el negocio de los clientes ya existentes. Para lograrlo, las tecnologías financieras, también conocidas como fintech, están aprovechando la tecnología disruptiva, y los bancos tradicionales están eligiendo asociarse con este tipo de avances para ampliar su cartera de servicios.

Ahora, por importante que sea mantener el enfoque en estos objetivos y en las nuevas tecnologías disruptivas, para asegurar el éxito, las instituciones de servicios financieros deben priorizar el “ingrediente secreto” de la transformación digital – es decir, la red. Y es que las redes deben servir para mucho más que sencillamente conectar A con B. Aparte de representar un apoyo, deben compatibilizar con los servicios pertinentes.

Para alcanzar estos tres pilares y controlar los costos, necesitamos replantear el enfoque tradicional “estático” de la estrategia de red. Las tecnologías disruptivas que los bancos están desplegando hoy en día requieren una red flexible que proporcione conectividad escalable, baja latencia y conectividad segura a los centros de datos y a la nube.

Con las capacidades de atender a sus clientes y con ello apoyarlos a mejorar su experiencia. Hay otras instituciones que están conectando soluciones de analítica de big data, blockchain y automatización de procesos robóticos (RPA en inglés) en la nube para acelerar los servicios al cliente, tomar mejores decisiones de crédito y mejorar la eficiencia operativa.

En el camino a la transformación, las redes financieras tradicionales pueden ser un obstáculo

El hecho en sí de que la transformación digital dependa de la conectividad de redes ágiles y escalables implica que aquellas infraestructuras tradicionales y heredadas ya se vuelven un tema que limita a las empresas. La mayoría de las redes tradicionales suelen ser lentas, complejas e inflexibles, y esto hace que sea casi imposible adoptar nuevas tecnologías escalables y que brinden los servicios y diferenciadores de experiencia que buscan los clientes.

Dichos obstáculos a la transformación no son de sorprender si se tiene en cuenta que hoy en día se les exige mucho más a las redes financieras, mucho más del trabajo inicial para el cual fueron diseñadas. Por ejemplo, antes bastaba con conectar la red de sucursales a un sistema bancario primario central, y eso se lograba con conexiones estáticas y poco ancho de banda. Hoy en día, ya no es el caso, ya que las redes heredadas no pueden adaptarse con la suficiente rapidez al nuevo mundo del desarrollo ágil y por la creciente dependencia de los servicios en la nube privada.

También hay dudas sobre la confiabilidad y el rendimiento de los servicios basados en la nube. Si una red tradicional no logra responder con suficiente velocidad a las demandas de ancho de banda de las distintas aplicaciones o si no logra recuperarse de deterioros por el uso o de una interrupción en el servicio, la capacidad de adoptar servicios en la nube puede verse limitada. Después de todo, si los servicios de TI se alojan en la nube, sus conexiones de red se vuelven sumamente críticas.

Aparte de estos retos, muchas redes tradicionales son inflexibles. La implementación de cambios obliga recurrir a intervenciones largas y manuales que a menudo tardan semanas o meses en completarse, y esto retrasa la liberación de nuevos servicios diferenciados para los clientes.

Las compañías más afortunadas rápidamente descubrieron que la conectividad es parte fundamental de la transformación digital y debe evolucionar al mismo ritmo que otras tecnologías. Desafortunadamente, muchas empresas descuidaron sus redes y fue solamente hasta hace muy poco que volvieron a tomarlas en cuenta, cuando se vieron ante los problemas de congestión de la red, latencia o interrupciones a los servicios, que están causando considerables interrupciones y retrasando sus procesos de transformación.

El ingrediente secreto para la transformación digital en las finanzas, Adaptive Network de Ciena

La creación de una estrategia para la transformación que toma en cuenta las exigencias de los clientes sobre los obstáculos de las redes tradicionales es crítica.

Para los bancos que manejan sus propias redes, o los que usan proveedores de servicios, los servicios gestionados son importantes para garantizar que las soluciones de conectividad se basen sobre una infraestructura programable, colaborando de forma conjunta con el análisis de redes y control a base de software. Esto da paso a la creación de una infraestructura adaptable, que pueda soportar las nuevas tecnologías implementándose en nubes privadas o centros de datos. A esto precisamente se refiere el concepto Adaptive Network de Ciena.

Esta red flexible y adaptable se conecta, detecta y actúa con la finalidad de ajustarse rápidamente para satisfacer las exigencias cambiantes de las aplicaciones y alojar nuevos servicios de banca digital, lo que, en última instancia sirve para mejorar la experiencia de los clientes.

A continuación, una lista de factores importantes a tomar en cuenta para ir planeando la estrategia de transformación digital:

Escalabilidad a demanda — que aporta la capacidad de soportar una cantidad indefinida de nuevos servicios y un alto consumo de ancho de banda a través de conexiones programables que pueden escalar de 1G a 400G y más allá.

Eficiencia operativa — el desarrollo de una infraestructura consolidada y eficiente en lo que respecta al consumo de energía, automatizada con procesos de red y con orquestación de servicios centralizados de elementos de múltiples proveedores (tanto físicos como virtuales).

Apertura — Que de paso a la flexibilidad en la estrategia de la red futura sin el riesgo de depender de un solo proveedor. Entrega de nuevos servicios — Que haga uso del simple aprovisionamiento y la activación de servicios en entornos multidominio y multiproveedor.

Confiabilidad — Fundamental para apoyar aquellas conexiones siempre activas a los centros de datos o la nube.

Los nuevos bancos y los servicios fintech nos brindan un vistazo de lo que será el futuro de las finanzas. En América Latina, el uso de smartphones se ha multiplicado y la expectativa es que la banca móvil se convertirá en la solución que detone el uso de estos servicios financieros. Para seguir esta tendencia, los bancos están invirtiendo en nuevas tecnologías que ofrezcan opciones de servicio personalizadas y una experiencia de primer nivel para el usuario final. Una red adecuada es el aspecto fundamental para la transformación digital exitosa.

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