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(Internacional) Los desarrollos de ritmo rápido en la ingeniería nos han llevado hacia el Internet de las Cosas (IoT), y a una gran oportunidad de mercado de más de 30, 50 o incluso 200 mil millones de objetos conectados para 2025. El interés en las realidades detrás de los rumores y de los modelos de negocio que pueden surgir es alto, como se evidenció por la cuantiosa asistencia que se observo en la sala donde se realizó el panel del “Internet del Todo”, durante el segundo día del evento ITU Telecom World 2013.

Y los beneficios de esta enorme oportunidad de negocio no serán cosechados por una o dos grandes empresas, según Robert Swinnen, de Intel, sino que serán disfrutados por una amplia gama de actores de la industria, tanto tradicionales como nuevos participantes.

“Analytics es el componente clave para obtener el máximo valor del IoT, ya que la generación de datos será enorme, y la conseguir información utilizable de estos datos producirá la transformación del negocio”, explicó Swinnen.

Además, el directivo advirtió de los obstáculos para establecer modelos de negocio, estandarización, interoperabilidad, seguridad y políticas que participen en la transformación del concepto a la realidad.

Estas preocupaciones también fueron proclamadas por Ling Shao, de IBM Research, quien agregó que es importante tener en cuenta y comprender la gestión de dispositivos, así como recordar que la seguridad es un concepto multifacético: “Cuando una empresa de servicios públicos habla de seguridad, ellas están hablando sobre tener cuidado y evitar desastres, no sólo de seguridad”.

Es importante recordar que el Internet de las Cosas no es un mercado único, sino que se basa más bien en la naturaleza individual de las empresas, que de acuerdo con Ling se dividen en tres categorías principales: “Las industrias de capital intensivo como los servicios públicos, para los que el valor es confiable, la infraestructura sólida y se posee una mejor gestión de activos; la vertical de electrodomésticos y vehículos conectados en el hogar inteligente, donde los modelos de negocio giran en torno al valor agregado de conectividad a través de un número masivo de dispositivos; y el sector de gobiernos por el lado de las ciudades inteligentes, que combinan diferentes subsistemas intersectoriales para reducir costos y mejorar la eficiencia general”.

“Como agentes de la apertura, la electrónica de consumo que puede ser manejada desde móviles es clave en el desarrollo de los ecosistemas, pero los operadores tienen que ir más allá de la conectividad para la creación de valor”, estableció Jean-Pierre Bienaimé, Presidente de UMTS Forum, sobre la base de las soluciones M2M que ya están teniendo lugar en campos como en el seguimiento de la ubicación geográfica, el transporte y la medición y la salud inteligente.

“Permitirles a los clientes implementar y administrar progresivamente objetos conectados y aplicaciones end-to-end en múltiples mercados nacionales hará crecer la demanda, brindándole beneficios a los operadores a una escala global”, continuó Bienaimé, y luego agregó que “este es el momento para que las empresas y los fabricantes inviertan en objetos conectados”.

Esto se repitió con entusiasmo por Shawn Sanderson de Jasper Wireless, reiterando que “IoT ya no es más un concepto futurista” ya que el negocio de M2M se ha disparado en todo el mundo en los últimos tres años, y agregó: “Hay un enorme valor para los operadores en la creación de soluciones que interactúan entre sí, como el coche conectado”.

“Los datos generados por miles de millones de máquinas es la fuerza motriz del Internet de las Cosas, pero no son los datos solamente los que crean el enorme valor potencial”, dijo Robert Pepper, de Cisco.

“Solamente en el sector comercial, si hay una adopción del modelo del IoT en todas las verticales se pueden añadir más de 14 trillones de dólares a las ganancias netas de las empresas en 7 u 8 años”, agregó Pepper.

Conectar esos dispositivos implica superponer cuestiones de seguridad, privacidad y tecnología, pero implica, sobre todo, heterogeneidad. Algunos dispositivos se comunicarán a través de distancias cortas, algunos a través de distancias más largas, algunos de forma continua y algunos lo harán una sola vez o en forma intermitente.

Para finalizar la charla, el panel definió lo que para cada uno significa el Internet de las Cosas. En primer lugar, para Pepper son las cosas, datos, procesos y personas en una arquitectura global; según Bienaimé es la conectividad, las soluciones M2M y la Internet de los Objetos, donde las cosas inertes tienen o recuperan una identidad; para Sanderson es lo que nos lleva a la siguiente etapa de la conectividad de donde estamos hoy, “un paso evolutivo donde los dispositivos y las personas de todo el mundo interactúan unos con otros”.

Por otro lado, Ling ve al IoT simplemente como la infraestructura que permitirá al planeta inteligente: “Los clientes se preocupan por el ancho de banda, no por cómo se llama, lo que quieren es resolver el problema de la empresa”.

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