Donald Trump y Emmanuel Macron. Fotografía: FRANCE 24
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Durante el último día de la Cumbre del G7, los presidentes de Francia, Emmnuel Macron, y de Estados Unidos, Donald Trump, alcanzaron un acuerdo en relación al controversial impuesto que fue aprobado por la Asamblea Nacional francesa el pasado mes de julio y que grava a los servicios digitales de las compañías tecnológicas con operaciones que superan los 750 millones de euros en el mundo y 25 millones en suelo francés.

La también llamada Tasa GAFA (un acrónimo que alude a Google, Amazon, Facebook y Apple), que comenzó a aplicarse retroactivamente desde principios de año, continuará vigente, pero el gobierno de París habrá de reembolsar la diferencia que exista entre la tarifa de 3% que fijó para tal efecto, y la que establezca como estándar internacional la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que en estos momentos está trabajando en ello.

Como era previsible, el anuncio de este impuesto desató en su momento la furia del inquilino de la Casa Blanca, quien a modo de retaliación amenazó con aplicar aranceles a uno de los más grandes activos de Francia, sus vinos, lo cual habría supuesto un duro golpe a la industria vinícola gala. Por fortuna, Macron y Trump parecen haberse serenado.

A decir de la administración de Trump, la iniciativa francesa de aplicar un impuesto a las grandes tecnológicas, parecía tener por destinatarios a los grandes popes de Silicon Valley. Sin embargo, el gobierno de Macron siempre dejó en claro que su única pretensión era la de establecer una normativa internacional y, una vez conseguida ésta, el impuesto sería derogado.

“Lo importante es que hemos alcanzado un buen acuerdo, que permite regular una situación internacional extremadamente negativa y que moderniza el sistema fiscal internacional”, aseguró el presidente francés en la rueda de prensa que ofreció junto a su homólogo estadounidese

Trump, por su parte, no emitió declaración alguna al respecto, y se limitó únicamente a asentir. Sin embargo, un poco antes, a pregunta expresa de un reportero que lo inquirió acerca del impuesto francés a las compañías tecnológicas, el millonario metido a presidente respondió: “Puedo asegurarles que la Primera Dama (Melania Trump) adora el vino francés. Le encanta su vino. De modo que muchas gracias, así está bien”.

La propuesta en la que trabaja la OCDE para regular y tasar a las empresas tecnológicas, se publicará poco antes de la reunión de los ministros de Finanzas del G20 que tendrá lugar el próximo mes de octubre. Si las partes involucradas la aprueban, la normativa podría entrar en vigor a principios del año próximo.

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