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Para el año 2025, la Consultora Deloitte estima que los Millennials a nivel mundial representarán casi el 75% de la fuerza laboral activa, motivo de preocupación para todos los sectores donde se están desenvolviendo e influyendo: comercial, educativo, cultural y empresarial.

La preocupación radica en cómo se han acoplado a su mundo cotidiano y el momento histórico en el que les tocó crecer (lleno de tecnología); surgiendo la duda si realmente ellos se están acoplando él o la estructura a ellos.

Como consumidores, ponen como prioridad vivir una experiencia en el consumo y no solo se conforman con un producto tangible, una marca, una imagen e incluso un precio, son consumidores conscientes investigan antes de comprar; escolarmente prefieren superarse en algo que los llene y los haga felices, antes de engancharse en algo que no les gusta pero les dará dinero y estabilidad; culturalmente crecieron sin tabúes, en un mundo de sexualidad abierta, sin reglas rígidas ni etiquetas, sobrecargados de información y de canales de conectividad. Sin embargo, lo que aquí acontece es su desarrollo laboralmente, pues es ahí donde sus características e ideología se reflejan potencialmente.

Han cambiado enormemente las razones por las cuales los colaboradores no se ponen la camiseta de la empresa. Antes, además de que era parte de la expectativa, las personas se ponían la camiseta por el “deber ser” y por tener un buen empleo. Cuidaban a su empresa (para cuidar su empleo). Ahora es diferente, la nueva generación Millennials no tiene ese apego. Los cambios vertiginosos en tecnología, marcas y productos, la pérdida de involucramiento con las instituciones (educativas, gubernamentales, religiosas, etc.) y por último la velocidad con la que la información se mueve hace que sea mucho más difícil el apego emocional.

Luis González Aspuru, Team Leader de ASGAR, afirma que “para que alguien se ponga la camiseta realmente, además de la parte lógica de la relación laboral (buenas condiciones de empleo, buen producto y buena relación con el liderazgo) se necesita integrar un elemento emocional. Este elemento es muy difícil de lograr especialmente en con esta generación que cuestiona más y confía menos”.

Además, afirma que entre las soluciones de integración se encuentra el crear una cultura adecuada y llamativa para ellos que incluya factores como intraemprendurismo; creatividad; toma de decisiones; autoaprendizaje; movimientos rápidos; hacer los procesos más simples, menos burocráticos y más tecnológicos; tener una visión y propósito superior que alinea alineada a los valores de la generación Millennial como medio ambiente, responsabilidad social, diversidad; enseñar que la formalidad también le agrega valor al negocio; poner reglas y límites explicando las razones, jamás imponer y aprender a negociar con ellos

Los Millennials respetan el liderazgo por lo que pueden aprender de ellos. Están dispuestos a ser “coacheados”, es más lo piden, sin embargo no están dispuestos a que se les diga que tienen que hacer sin explicarles el ¿Por qué?. Están dispuestos a escuchar y aprender, están dispuestos a que lideres una visión; ellos se hacen parte de ella.

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