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Investigadores de Bio-X, un innovador instituto interdisciplinario de biociencias de la Universidad de Stanford, trabajan en métodos de detección de ácido desoxirribonucleico (ADN) en aguas residuales.

Como las aguas residuales podrían dar mucha información a los funcionarios de salud pública, un equipo interdisciplinario de investigadores de Stanford está dispuesto a aprovecharlas y esperan lograr una detección temprana de enfermedades y descubrir patógenos que no han sido detectados.

“Esperamos mostrar que el monitoreo de las aguas residuales puede ayudar a proteger la salud comunitaria”, dijo Craig Criddle, profesor de ingeniería civil y ambiental cuyo equipo planea aprovechar las características de muestreo del centro recién establecido para probar las tecnologías que recuperan recursos de las aguas residuales.

Con el uso de muestreo automatizado, los investigadores amasarán y procesarán muestras para ver qué hay en el agua del Centro de Recuperación de Recursos William y Cloy Codiga, el cual procesa aguas residuales de cerca de 7.000 personas de la comunidad de Stanford.

Los investigadores buscarán ADN patógeno de un conjunto de bacterias y virus con la esperanza de revelar la amplia diversidad de microbios en nuestros desperdicios y se mantendrán alertas por si aparecen bichos nuevos o inesperados.

En el corto plazo, los investigadores planean mostrar “una prueba de concepto” de que los bichos que moran en las aguas residuales son útiles para la salud pública.

Actualmente, la respuesta a enfermedades es reactiva. Los especialistas en salud no pueden hacer mucho sino hasta que los pacientes informan sus síntomas. Aún así, los patógenos nuevos y escurridizos pueden escapar de la detección temprana. De este modo, buscar bichos en los desperdicios podría acelerar el rastreo de enfermedades.

“Podemos entender lo que ocurre en la comunidad y tomar medidas para abordar tales inquietudes, sin importar cuáles sean, de forma mucho más oportuna de lo que hubiera sido posible”, dijo Criddle, quien señaló que la visión del agua residual como una amenaza para la salud está cambiando.

 

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