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“Los bisturíes no pueden distinguir entre tejido sano y enfermo, lo que produce daños innecesarios, alarga la recuperación y aumenta el dolor. Nuestra idea es que los procedimientos quirúrgicos bucales pueden usar instrumentos de remodelado de tejidos naturales, o sea enzimas, que son las mismas que el cuerpo usa para repararse a sí mismo”, señala Assaf Zinger, del Instituto Technion, que junto con un grupo de investigadores recreó lo que dieron en llamar una “cuchilla enzimática”.

Se basa en enzimas, moléculas biológicas que el cuerpo usa para repararse a sí mismo, y en nanopartículas para alcanzar un perfil terapéutico específico. El nuevo procedimiento evita el dolor y reduce el tiempo de recuperación del tejido.

En España, el uso de ortodoncia se ha incrementado un 50% y ya cerca de un tercio de personas han sido sometidas a este tipo de intervención. Para acelerar el tratamiento, que puede alargarse hasta dos años, muchos se someten a una cirugía invasiva en la que se cortan las fibras de colágeno que conectan el diente con el tejido óseo subyacente.

La tecnología, desarrollada el equipo de Zinger, ablanda las fibras de colágeno por medio de la liberación selectiva de colagenasa, una enzima que rompe específicamente el colágeno.

La colagenasa se introduce en liposomas, o nano vesículas. Después de colocarse en el lugar donde se realiza la operación, se aplica una pomada de calcio para activar la colagenasa. La enzima comienza a filtrarse gradualmente desde el liposoma y ablanda las fibras de colágeno.

En un ensayo preclínico, se compararon ambos sistemas, el nuevo y el tradicional y  el primero demostró reducir a meses el tiempo de tratamiento, así como minimizar los dolores. Zinger espera que el procedimiento pueda usarse en humanos en menos de dos años.

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