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Entre 1880 y 2012 la temperatura media mundial ha aumentado 0,85°C, lo que conlleva innumerables amenazas contra el desarrollo económico y social de los Estados como así también un riesgo para las personas.

En la última década (2000-2010), se identificó mundialmente un aumento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), siendo la principal causa del calentamiento global y, por ende, responsable del cambio climático.

La preocupación de los organismos internacionales junto con el apoyo de los países desarrollados y en vías de desarrollo, por cuidar el medio ambiente y los recursos naturales muestra una clara tendencia. Tal es el caso de la ONU que promueve los 17 Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) en los que los Estados se comprometen a, entre otros, mitigar el impacto medioambiental que generan las industrias y la actividad humana.

Las consecuencias del cambio climático se ven traducidas en el derretimiento de los glaciares y, por consiguiente, en el aumento del nivel del mar. La organización mundial determinó que en último siglo el nivel del mar registró una crecida de 19 cm, amenazando a las ciudades costeras. Otra de ellas es la disminución del desarrollo agroindustrial de los países. Por ejemplo, se estima que la producción de trigo, maíz y otros cultivos ha reducido drásticamente en un 5% en las últimas décadas.

En este delicado marco, es necesario asumir un compromiso sostenido en el tiempo tanto por parte de los Estados y los miembros de la sociedad. Es aquí donde ingresan desde los ciudadanos adoptando hábitos más amigables con el medioambiente -como el reciclado y la reutilización de ciertos productos-, potenciado por organismos nacionales y locales, hasta las pequeñas y grandes empresas, promoviendo sus campañas de concientización.

Sin embargo, no es la única forma de informar a la sociedad de las consecuencias de no actuar frente a este asunto. Por esto, las empresas no sólo desarrollan acciones de concientización, sino que también se suman a la implementación de ciertas estrategias cuyo foco es cuidar el ecosistema y generar un cambio positivo.

Estableciendo las bases de la ecología desde 1994, LG Electronics ha incorporado en su management estrategias de compromiso sostenible en los países donde opera. En este sentido, la compañía surcoreana se presenta como una organización eco-friendly que busca generar un impacto positivo en la sociedad.

A raíz de este marco de emergencia medioambiental, donde los recursos son escasos, LG ha invertido significativamente desde 1985 en desarrollar los LG NeON2, paneles solares galardonados internacionalmente en el 2013 en la exhibición Intersolar -la feria más grande del mundo que se realiza en Munich, Alemania-, en víspera de reducir el consumo excesivo de energía eléctrica.

Estos paneles ofrecen un potencial fotovoltaico de potencia significativamente mejorado, mientras que los avances en la producción resultan en precios mucho más bajos para los paneles.

Este producto cuenta con la innovación Cello Technology, que mejora el rendimiento y la fiabilidad, garantizando una producción de hasta 320 vatios. El NeON2 es uno de los paneles más robustos y resistentes a la carga de viento en el mercado. Diseñado para uso a largo plazo, el panel retiene el 83,6% de la producción inicial durante un período de 25 años.

“En LG nos abocamos a proveer productos innovadores, disponiendo la tecnología al servicio de una vida mejor. Los paneles solares no son la excepción y mediante nuestra política de sustentabilidad, mantenemos un fuerte compromiso tanto con las economías regionales donde operamos como también con las generaciones futuras, con el fin de contribuir a un futuro mejor”, expresó Juan Pedro Andrade, Gerente de Marketing de LG Electronics Argentina.

 

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