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La Asociación Interamericana de Empresas de Telecomunicaciones (ASIET) reconoce el esfuerzo del regulador Osiptel en el proceso por reglamentar la neutralidad de red en Perú. Sin embargo, considera que el enfoque está centrado exclusivamente en los proveedores de servicios de acceso a Internet y desconoce que los reales problemas de competencia en el ecosistema digital derivan fundamentalmente del creciente rol de las plataformas y los intermediarios digitales en la provisión de servicios y contenidos sobre Internet.

De acuerdo con la asociación, el Reglamento introduce más asimetrías regulatorias en el ecosistema y potenciales rigideces que dificultan la consecución de los objetivos prioritarios de la política pública: cerrar la brecha digital, desarrollar las infraestructuras de conectividad y avanzar hacia el internet industrial.

ASIET sostiene que los principales desafíos que enfrenta América Latina en materia de TIC son: el cierre de la brecha digital, la inversión y despliegue de redes avanzadas, y el desarrollo de la economía digital. En este escenario, la política pública debería priorizar estos objetivos de manera urgente desde un entendimiento integral del ecosistema. Desde esa perspectiva, el reglamento sobre neutralidad de la red recién dictado no contribuye a la consecución de esos objetivos, toda vez que procura resolver un problema que en realidad no existe en el país, importando debates foráneos cuyas realidades y necesidades son muy distintas a las nacionales, e introduciendo un conjunto de medidas que no  son compatibles con la naturaleza dinámica y global de internet y que dificultarán la consecución de los objetivos fundamentales antes señalados, en particular, el costo y asequibilidad de los servicios.

ASIET se mostró de acuerdo con seis principios transversales a todo el ecosistema digital.

  • Que se protejan las libertades fundamentales de los ciudadanos, en particular, de libertad de expresión y el derecho a la libre elección.
  • Que se preserve la necesaria flexibilidad a través del ecosistema digital, desde las redes de telecomunicaciones a los servicios sobre Internet, para innovar y crear valor para los usuarios, en particular considerando las restricciones socioeconómicas de la población.
  • La necesidad de evitar prácticas de discriminación arbitraria, tales como el bloqueo de servicios legales, la degradación de calidad del servicio por razones anticompetitivas o el favorecimiento arbitrario de ciertos prestadores sobre otros.
  • Que la gestión de red se realice de una forma técnicamente adecuada para maximizar el bienestar de los usuarios.
  • Que los usuarios tengan siempre la capacidad de elegir los servicios o contenidos que prefieran.
  • Que se promueva la competencia en todo el ecosistema digital, evitando que cualquier actor con poder significativo de mercado pueda introducir distorsiones escogiendo ganadores.

Estos principios se respetan plenamente por los operadores de telecomunicaciones en el Perú y en América Latina y que los riesgos potenciales atribuibles a las conductas de los mismos están cubiertos por las normativas generales de competencia. Por tanto, en la opinión de ASIET no existía una necesidad efectiva para establecer una regulación sobre neutralidad de red en el Perú, al menos con las actuales condiciones y requerimientos que excluyen a los proveedores de servicios sobre Internet.

Las principales amenazas a la competencia y a la innovación en Internet no se encuentran actualmente en las empresas de telecomunicaciones que proveen conectividad, sino que en las grandes empresas de internet, muchas veces con posición de dominancia en algunos servicios fundamentales (buscadores, redes sociales y servicios de mensajería), que pueden efectivamente discriminar entre servicios y proveedores, razón por la cual algunas de ellas están siendo actualmente investigadas por la Unión Europea. Una aproximación parcial de la neutralidad tal como la prevista en el reglamento no resuelve ninguno de los riesgos que justifican la necesidad de una normativa, mientras profundiza las asimetrías ya existentes de los marcos normativos a través del ecosistema. Aún entendiendo las limitaciones legales de OSIPTEL para regular el ecosistema en su conjunto, los principios de competencia en el ecosistema digital deben necesariamente abordarse de forma horizontal e integral, o de lo contrario pueden tener efectos nocivos para su desarrollo.

De acuerdo con la organización, el reglamento supone una sobre regulación innecesaria sobre uno de los eslabones fundamentales de la cadena de valor –los operadores- lo que podría afectar a la innovación en la prestación y oferta de nuevos servicios e ir en detrimento de otros desafíos más relevantes para la digitalización del país como lo es el cierre de la brecha digital y el desarrollo de emprendimientos digitales en un escenario donde sólo dos de los 10 sitios más populares de Internet son locales.

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