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Los nootrópicos -cuyo nombre se deriva del griego “nóos” (mente) y “tropo” (dirección)- supuestamente tienen la capacidad de ayudarnos a mejorar nuestro desempeño mental, sin producir efectos secundarios negativos.

Pese al escepticismo que existe entre la comunidad científica sobre su eficacia, estos “potenciadores cognitivos” son cada vez más usados en ambientes laborales competitivos en los que el intelecto prima sobre cualquier otra cualidad.

En los años ’90, el entonces presidente de Estados Unidos George Bush proclamó que era “la década del cerebro”. Hoy podríamos hablar de “la década del cerebro mejorado”, a partir de fármacos calificados como “drogas inteligentes”, “neuropotenciadores” o “nootrópicos”.

En 2016 se estrenó la película “Limitless”, protagonizada por Bradley Cooper; o su serie homónima, producida por el mismo actor para la cadena CBS, en la cual fuimos testigos de la transformación que experimenta el protagonista al tomar unas pastillas transparentes, llamadas NZT. Esto nos genera sentimientos encontrados: por un lado, la intriga de probar y ver si es tan genial como parece; por el otro, el miedo a lo desconocido.

Ya Isaac Newton, matemático y alquimista, dejó por escrito una serie de notas donde consta que diversos ingredientes combinados mejoran la función cerebral. Los creadores de InteliGEN, un medicamento que promete potenciar la inteligencia, confiesan haber basado su fórmula en dichas notas, mejorándolas y actualizándolas. Buscando los principios activos que forman parte de InteliGEN, solo pude encontrar que contienen: nutrientes, aminoácidos y vitamina B6.

El doctor rumano Corneliu E. Giurgea estableció en los años 70 que para ser considerados como tales, además de potenciar las capacidades cognitivas, no deben ser tóxicos, adictivos o tener efectos secundarios significativos.

No existe consenso sobre cómo funcionan muchas de las sustancias consideradas nootrópicos, aunque los que las utilizan creen que mejoran el metabolismo cerebral.

Pese a que no hay cifras oficiales, en países como EE.UU. su uso ha ido en aumento en los últimos años, proliferando en internet los blogs y foros en los que se discute qué sustancias se han de consumir y en qué cantidades.

Stephen Hawking manifestó que estas “drogas inteligentes” mejoran la función cerebral cognitiva y la conectividad neuronal; fortalecen la corteza frontal; aumentan la capacidad de memoria, la concentración y la agudeza cerebral; duplican el Cociente Intelectual (IQ); disparan los niveles de energía y conectan áreas del cerebro que previamente no estaban conectadas entre sí. Según la empresa, a todo esto tenemos que sumarle la falta de efectos adversos… Y como si todo esto fuera poco, se venden por Internet .

Hawkins añadió en la entrevista con Andreson Cooper que “el cerebro es como un músculo, usted tiene que ejercitarlo y usar suplementos como usan los fisicoculturistas, pero para su cerebro, y eso es exactamente lo que yo he estado haciendo para mejorar mis capacidades mentales”.

Lucien Thomson, profesor de neurociencia de la Universidad de Texas en Dallas, pone en duda la eficacia de muchos de los nootrópicos “ya que los estudios llevados a cabo no son concluyentes”.

“Muchos de los sistemas de neurotransmisores que conocemos y que están involucrados en la memoria también participan en otros procesos, así que si se toma algo para mejorar la memoria se estarán afectando otras funciones cerebrales, con efectos impredecibles”, asegura Thomson.

“Además, no se pueden controlar las cantidades de estas sustancias que la gente está tomando. (…) No contar con la supervisión adecuada y no tener en cuenta los posibles efectos secundarios puede tener consecuencias peligrosas”, apunta el experto.

“La mejor estrategia para mejorar las funciones cognitivas es mantener una buena salud física. Sabemos que la plasticidad del cerebro mejora con el ejercicio. La gente desafortunadamente lleva un estilo de vida sedentario y esperan solucionarlo con una pastilla, lo que es absurdo”.

“Además, hay que estar mentalmente activo -haciendo crucigramas por ejemplo- y mantener interacciones sociales -y no me refiero a las redes sociales- sino hablar con otras personas. Todo eso tiene beneficios para la memoria”.

Ciencia ficción o realidad, las “drogas inteligentes” llegaron para quedarse, aunque nadie sabe a ciencia cierta cuál es su resultado real ni sus efectos adversos a largo plazo.

 

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