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Cada vez hay más información sobre salud, pero con ella también se multiplican las fuentes por las que los ciudadanos pueden acceder a esta información: smartphones, dispositivos y apps que funcionan como poderosas herramientas en pro de la salud conectada y que están provocando un verdadero empoderamiento del paciente.

La relación médico-paciente está sufriendo cambios notables gracias a que los ciudadanos usan cada vez más las TIC para gestionar su salud. Ya no cuentan única y exclusivamente con la información que les facilita su médico, ni tienen por qué seguir sus recomendaciones de manera “automática”, sin tomar parte activa en las decisiones sobre su salud. Ahora disponen de la información que precisan antes de ir a la consulta, pueden valorarla con su médico e incluso compartirla a través de redes sociales. Todo gracias a las tecnologías e Internet.

Más del 60% de la población española utiliza Internet para consultar información sobre salud y 1 de cada 5 lo hace a través de las redes sociales

Jóvenes con estudios universitarios e hijos menores a su cargo son los que más uso hacen de las TIC para informarse sobre temas de salud, y los temas más consultados son los referentes a nutrición y estilos de vida. Pero también destaca el uso que, de las redes sociales, hacen los pacientes crónicos, ya que les sirven para intercambiar información con aquellos que están pasando por su misma situación.

Otro importante cambio es el que se ha producido con respecto a la gestión de pacientes en el sector sanitario, cada vez más rápido, cómodo y eficiente. La cita previa por internet es uno de los servicios más conocidos y utilizados en este sentido:

En España ,el 44,4% de los usuarios ha utilizado el servicio de cita previa por la web, y 6 de cada 10 considera que puede conseguirla más rápidamente por este medio que cuando lo hace acudiendo directamente al centro de salud o por teléfono.

Y es que las apps, los smartphones y demás dispositivos han estado infrautilizados por la industria de la Salud hasta que la era digital ha hecho que el cambio sea inevitable. Aunque el 88,7% de la población sigue acudiendo a los profesionales como primera opción y la más fiable (con un grado de confianza del 92%), lo cierto es que las TIC están cobrando cada vez más importancia como fuente de consulta.

Los wearables, por ejemplo, están desempeñando un papel clave en este proceso. Millones de usuarios los utilizan para, por ejemplo, controlar sus hábitos de vida lejos de centros médicos, para monitorizar sus signos vitales, medir la evolución de su enfermedad, su actividad física…

Los wearables pueden influir en el aumento de esperanza de vida, pero lo más importante es que mejoran la calidad de vida influyendo en los “años libres de enfermedad”.

Así lo afirma la Doctora Mª Ángeles Medina, Vicepresidenta de la Asociación Salud Digital, una comunidad formada por un grupo multidisciplinar de profesionales con el objetivo de informar, debatir y facilitar la implementación de soluciones digitales en la sanidad en España. Y es que, como indica, “lo importante no es tanto vivir más años, sino vivirlos mejor. Por ejemplo, cuando un enfermo crónico usa wearables, puede evitar complicaciones, ingresos y consecuencias como amputaciones en el caso de los diabéticos”. Esto es porque, a través del uso de los wearables, se consigue la detección, prevención y seguimiento de la enfermedad de una forma eficaz y rápida.

Ahora son los profesionales quienes también empiezan a interesarse, cada vez más, en esta tecnología, de modo que los esfuerzos se están volcando en introducirlos dentro del Sistema Sanitario. A través de la introducción de estos dispositivos en hospitales, el profesional médico puede tener un control constante de los signos vitales de sus pacientes en riesgo. Además, no debemos olvidar que fuera de los hospitales los wearables también pueden salvar vidas. Por ejemplo, los pacientes que presentan enfermedades pulmonares pueden utilizar un sensor, a modo de parche, que monotoriza las variables médicas relacionadas, las almacena y las comparte con familiares y médicos a través del propio móvil, lo que a la larga permite mejorar los resultados clínicos.

Esto tiene una clara repercusión en los gastos en Sanidad. En la actualidad existe un “boom” de personas mayores, pacientes complejos cuya mejor cama se encuentra, en realidad, fuera del hospital, en su propia casa. Los wearables permiten hacer un seguimiento a distancia de estos pacientes y, en muchos casos, evitar ingresos hospitalarios con el gasto que esto supone para las entidades sanitarias.

 

 

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