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La virtualización de funciones de red (NFV, por sus siglas en inglés) están cambiando todo. NFV hace que la red sea más flexible, ágil y programable. De todas formas, solo si el servicio extremo a extremo está orquestado correctamente sobre redes heterogéneas, un proveedor de servicios puede ofrecer la más alta variedad y calidad que desea el cliente, de manera rápida y eficiente en costos con NFV.

Los desafíos NFV

El desafío es que NFV hace a las redes y sus funciones menos determinadas. Las funciones tradicionales de red son físicas y relativamente estáticas en su configuración. Los operadores entienden perfectamente qué hacen esas redes y qué carga pueden administrar.

Por el contrario, el funcionamiento y la capacidad de NFV son impactados por los diferentes servidores de la red y la carga de aplicaciones. Esta carga de trabajo sobre la infraestructura cambia permanentemente debido al contexto de la red en cualquier momento. Si bien NFV puede darle flexibilidad y agilidad a la red, también es difícil de monitorear exactamente qué servicio ofrece y, en consecuencia, administrarla de manera proactiva.

Esa falta de determinismo frustra los medios tradicionales de la administración de la red, debido a que la necesidad de tiempo real de los Sistemas de Soporte de Operaciones (OSS) se mueve más en la propia red. En un mundo NFV, los operadores de redes tienen que gestionar de forma dinámica la vida de cada función de red virtualizada (VNF), además de la gestión de servicios de extremo a extremo. Con esas VNF corriendo en en hardware distribuido con cargas dispares, hay tres retos distintos:

  • Administrar cada VNF
  • Administrar el servicio de red en el segmento del cliente
  • Administrar el servicio punta a punta en toda la red

La mejor manera de administrar la complejidad de las redes NFV y satisfacer la demanda de los clientes es con un orquestador de orquestadores, un sistema enfocado en la provisión y el aseguramiento de cada una de esas funciones.

¿Qué es un orquestador de orquestadores?

En un nivel inferior, un Orquestador de Dominio (DO) administra los requerimientos operativos de cada VNF individual. Específicamente, el DO administra el cómputo, almacenamiento y requerimientos de networking del VNF. En un nivel más alto se ubica el Servicio Orquestador del Ciclo de Vida (LSO), que está a cargo de especificar el aprovisionamiento y administrar la solución extremo a extremo del servicio requerido por el cliente en redes heterogéneas.

El LSO es un software que integra orquestación, control, aseguramiento, uso, analíticas, seguridad y llamadas a servicios de networking basado en un estándar abierto e interoperable. Claramente LSO abarca una gran cantidad de funcionalidades, y es un gran mercado que, se estima, será de US$ 3.000 millones para 2019.

Esta funcionalidad podría incluir un Servicio Orquestador (SO), bajo definición de la referencia ETSI (Instituto Europeo de Estándares de Telecomunicaciones) NFV MANO. El SO administra los servicios orientados al cliente a través de la virtualización de varios dominios , transformado VNF individuales en un servicio de red.

El LSO no solo administra NVF controlado su funcionalidad, e incluso el SO, sino que también orquestra tanto VNF como funciones físicas de la red (PNF) que no son implementadas via NFV. Las funciones del LSO están siendo definidas por el Metro Etherner Forum (MEF), que colabora de cerca con ETSI.

Eso implica un desafío: SDN, NFV y LSO presentan un ambiente dinámico con múltiples proveedores construyendo soluciones en paralelo con esfuerzos de normalización. Hay una gran diferencia entre lo que se especifica en las normas, lo que está siendo discutido en los organismos de normalización – y lo que realmente está sucediendo en el mundo real.

Beneficios del LSO

Aunque sobre la base de las líneas precedentes, podría implicar que los operadores de red necesitan tres piezas separadas de software de orquestación, que requieren la integración compleja, no es el caso. Las soluciones integrales de software de hoy en día pueden implementar funciones de orquestación requeridas utilizando APIs abiertas y flexibles, lo que permite la gestión desde un único panel. El software LSO puede eliminar la complejidad dentro de redes heterogéneas compuestas de PNFs tradicionales y VNF de próxima generación.

Una gran ventaja de LSO es que esconde la complejidad al tiempo que permite agilidad y flexibilidad. El operador no tiene que entender todos los detalles de cada aplicación de cada VNF en la red subyacente. La complejidad de la infraestructura se abstrae y oculta, desde una perspectiva orientada a servicios. De lo contrario cada parte del sistema sería enterrado en demasiados detalles, y la gestión de servicios de extremo a extremo se volvería demasiado compleja – y sin ningún beneficio para los carriers y los clientes finales.

La ventaja es que los proveedores de servicios pueden ofrecer a los clientes soluciones flexibles, programables, ágiles y escalables, con el aprovechamiento de las capacidades de NFV, teniendo en cuenta el carácter no determinista de VNFs dentro de una red real. Los operadores pueden capitalizar los ahorros de gastos de capital (Capex), sin ser abrumado por los aumentos los gastos operativos (OPEX).

Por Chris Purdy, CTO de CENX

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