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Las operadoras de todo el planeta se interesan por la ecología, pero no sólo porque quieran proteger el medio ambiente. En cuanto llegue la 5G, lo ecológico dará lugar a más negocio.

A medida que se dispara el tráfico de datos, las redes de las operadoras se expanden y tienen que atender a una demanda energética cada vez mayor. Se cree que la llegada de la 5G exacerbará la situación.

Hoy en día, el consumo energético de las operadoras ya se encuentra en niveles muy elevados. Así, por ejemplo, los datos suministrados por las cuatro principales operadoras estadounidenses nos muestran que están consumiendo 30 millones de megavatios-hora (Mwh) anuales. Para poner dicha cifra en perspectiva, la Energy Information Administration (Administración de Información Energética) estadounidense observa que el consumo medio anual de electricidad por hogar estadounidense es de 10.399 kilovatios-hora (Kwh), lo que significa que las operadoras de primer nivel consumen aproximadamente lo mismo que 2,9 millones de hogares.

Como era de esperar, el gasto energético primario de las operadoras proviene de la red. Así, por ejemplo, el grupo Vodafone indica que las estaciones base representan el 65% de su consumo energético, mientras que los centros tecnológicos suponen otro 29%. En cambio, sus oficinas corporativas y sus tiendas no suman más que un 6%.

En un informe reciente, Vodafone explica que gasta aproximadamente 1.000 millones de euros anuales en energía. Y los ponentes que intervinieron en la reciente Global ICT Energy Efficiency Summit celebrada en Turín (Italia) observan que las facturas de electricidad ya representan aproximadamente el 16,5% de los gastos de explotación anuales (unos 28.000 millones de dólares, más de 24.500 millones de euros) de las operadoras de todo el planeta.

Y la situación va a empeorar.

Los analistas y directivos de operadoras que participaron en el congreso observaron que, de acuerdo con los pronósticos actuales, las redes de la 5G van a consumir como mínimo el doble de energía, porque requerirán nuevos emplazamientos celulares y más energía en los emplazamientos que ya existen.

Por ello, la reducción de los costes energéticos tendrá un papel clave en los resultados financieros de las operadoras, a medida que progresen los lanzamientos de 5G.

Energías renovables

Las estrategias de las operadoras parecen seguir dos modelos distintos. Por una parte, colaboran con los fabricantes para garantizar que el equipamiento de la siguiente generación alcance la máxima eficiencia. Pero si se añaden nuevos emplazamientos a las redes, tendrán que buscar otras maneras de recortar costes. Por ello entran en la ecuación las energías renovables, como puede ser la eólica.

El Departamento de Energía de los Estados Unidos observa que “la energía eólica proveniente de instalaciones terrestres es una de las más baratas que existen hoy en día, con precios que varían entre los 0,02 y los 0,06 dólares (entre 0,017 y 0,052 euros, aproximadamente) por kilovatio, dependiendo del proveedor. Por comparación, la Agencia Internacional de Energías Renovables estima que la energía procedente de combustibles fósiles se ha situado entre 0,05 y 0,17 dólares (entre 0,043 y 0,15 euros, aproximadamente) por kilovatio durante el 2017.

El citado organismo añade que la energía eólica ofrece una estabilidad de precios a largo plazo que no se encuentra en las fuentes de energía tradicionales, porque los contratos de suministro se ofrecen por tarifas fijas, y el recurso empleado es gratuito y no se ve afectado por las fluctuaciones de otros precios.

Aunque se hayan planteado algunas dudas sobre la fiabilidad de la energía eólica, el Departamento de Energía entiende que las mejoras en las previsiones meteorológicas facilitarán su integración en la red eléctrica. También señala que la energía eólica evitará que se produzcan apagones derivados de fenómenos meteorológicos (como olas de frío extremo) que pueden inutilizar las centrales eléctricas que funcionan con carbón y gas natural.

Por ello, las operadoras que invierten en energías renovables como la eólica se labran un futuro estable en términos de suministro energético y de los gastos que éste conlleva, a pesar de los cambios que indudablemente van a tener que introducir en sus redes y en sus modelos de negocio.

La industria actúa

La firma que se ha puesto en cabeza de este cambio en los Estados Unidos es T-Mobile, que ya ha cerrado acuerdos para adquirir electricidad de diversas centrales eólicas, como parte de su objetivo de conseguir el 100% de su energía a partir de recursos renovables para el 2021. Sin grandes aspavientos, Verizon también se ha propuesto que el 50% de su consumo global consista en energías renovables para el 2025. AT&T ha ampliado su programa de energías renovables y está adquiriendo electricidad de tres centrales eólicas distintas. Además, ha lanzado una beca para estudiantes que quieran formarse como técnicos en aerogeneradores.

Por otra parte, Vodafone se ha comprometido a adquirir el 100% de su electricidad de fuentes renovables para el año 2025, mientras que Telefónica quiere alcanzar el 50% en 2020. Otras firmas como Tele2 y la japonesa NEC tratan de reducir el consumo energético mediante la introducción de tecnologías de red más eficientes.

Ciertas operadoras promueven su propia imagen mediante su apoyo a la lucha contra el cambio climático y han presentado la transición a las energías renovables como una especie de acto altruista. Pero, como ya hemos observado, el factor más importante es una compleja batalla de cifras que se libra entre bastidores, porque las operadoras deberán enfrentarse a un brusco crecimiento del consumo energético en un mundo marcado por la 5G y por un mercado energético fluctuante.

Así, por ejemplo, T-Mobile ha afirmado que cuenta con ahorrar 100 millones de dólares (casi 90 millones de euros) durante los próximos 15 años gracias al paso a las energías renovables, y un portavoz de AT&T ha declarado que la puesta en marcha de proyectos de eficiencia energética desde el 2010 ha generado nada menos que 427 millones de dólares (casi 375 millones de euros) en ahorro anual.

Parece que las operadoras han llegado a la conclusión de que las energías renovables son el mejor camino para avanzar en un tiempo de incertidumbre, por sus costes más bajos y la relativa estabilidad de los precios. Y es probable que las iniciativas en favor de las energías renovables sigan ganando terreno en el sector de telecomunicaciones, siempre que las operadoras puedan cosechar algún beneficio con ello.

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