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El mercado de pagos minoristas sueco se está alejando rápidamente del uso del efectivo. El valor excepcional del efectivo en circulación se ha reducido a 1% del PIB sueco. Este desarrollo plantea algunas cuestiones cruciales con respecto al papel del estado en el mercado de pagos.

Durante cientos de años, al público se le han ofrecido billetes y monedas del banco central. Si el efectivo dejara de funcionar, todos los individuos confiarían en el sector privado para acceder al dinero y los métodos de pago. Sería un cambio histórico sin precedencia. El banco central de Suecia, el Riksbank, por lo tanto, está investigando las posibles consecuencias de este cambio, incluida la forma de diseñar una moneda digital del banco central, denominada e-krona. Pero, ¿qué es exactamente la e-krona?

Empecemos por el principio. La legislación sueca hace posible que los minoristas, restaurantes y otras compañías se nieguen a aceptar efectivo, por ejemplo, colocando un cartel en la entrada o en la caja. Junto con los bancos que dejan de ofrecer servicios de efectivo, el rechazo de efectivo es un fenómeno cada vez más generalizado. Además, los suecos en promedio están felices de adaptarse a las nuevas tecnologías, por lo que las tarjetas están muy extendidas y la aplicación de pago instantáneo Swish ha sido descargada por más de la mitad de la población.

Al conectar una cuenta bancaria en cualquier banco con un número de teléfono móvil, Swish se ha convertido en una forma popular de compartir la factura de un restaurante, distribuir dinero de bolsillo a los niños, recolectar dinero para un regalo de cumpleaños en la oficina y pagar bienes en mercados callejeros. La liquidación se lleva a cabo con la ayuda del sistema de liquidación bruta en tiempo real del Riksbank. “Swish” dinero incluso se ha convertido en un verbo en el idioma sueco.

Dentro de unos años, si la tendencia actual en el uso de efectivo continúa, los suecos podrían encontrarse en una situación en la que el efectivo ya no se acepta generalmente como un medio de pago.

El desarrollo plantea algunas cuestiones cruciales con respecto al papel del estado en el mercado de pagos. Durante cientos de años, al público se le han ofrecido billetes y monedas del banco central. Si el efectivo deja de funcionar, dejaría a todos los individuos confiar solo en el sector privado para tener acceso al dinero y los métodos de pago. Esto sería un cambio histórico sin precedencia. Noruega está observando una tendencia similar, y los dos bancos centrales están cooperando en esta área. En la zona euro, el efectivo todavía se utiliza en gran medida. El valor de la cantidad pendiente de efectivo es equivalente al 10% del PIB de la zona euro, frente al equivalente sueco de solo el 1%.

Durante algún tiempo, el banco central sueco ha estado analizando esta transición gradual de énfasis en nuestra economía; nuestro informe más reciente se puede encontrar aquí.

Presentamos la e-krona
En los próximos años, se requerirán algunas decisiones difíciles. Una opción es no hacer nada, lo que significa que aceptamos que el público en general ya no tiene acceso al dinero del banco central. Tal futuro implicaría un cambio en el alcance del sector público. El mercado de pagos tendría que ser regulado y supervisado de nuevas maneras para cumplir con el objetivo de tener un mercado de pagos seguro, eficiente e inclusivo.

Una segunda alternativa es emitir dinero del banco central en forma digital, como complemento del efectivo y del dinero en cuentas bancarias. Llamamos al concepto “e-krona” – después de la moneda sueca, krona. La moneda digital emitida por el banco es una posibilidad nueva y relativamente inexplorada, pero está atrayendo un creciente interés de varios bancos centrales.

El concepto básico para e-krona es el siguiente: sería digital y tendría una conversión 1 a 1 con una corona ordinaria en una cuenta en el Riksbank o almacenada localmente, por ejemplo, en una tarjeta o en un teléfono móvil la aplicación

Desde la perspectiva de la persona, e-krona se podría mantener en una forma basada en valores como una tarjeta o una aplicación, o en una estructura basada en cuentas. Para la industria de pagos, el Riksbank proporcionaría una infraestructura para las transacciones de e-krona a las que los proveedores de servicios de pago pueden conectarse y en la que pueden crear servicios de pago para los usuarios finales.

Dependiendo del alcance y de las opciones de diseño, podría haber diferentes consecuencias. Su impacto en el sistema financiero depende de cuán grande sea la demanda de la e-krona en diferentes circunstancias. Si ganará interés o no es otra pregunta clave. Si la e-krona ofrece un interés cero, lo que lo hace equivalente al efectivo en este sentido, podría tener efectos negativos para llevar a cabo una política monetaria expansiva si las tasas de interés en la economía son bajas. Por otro lado, una e-krona con interés podría convertirse en una nueva herramienta de política para el banco central.

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