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El bitcoin se acerca a los 3.000 dólares, un nuevo máximo histórico. Desde comienzos de año la divisa virtual casi ha triplicado su valoración. Este lunes se situaba apenas por debajo de la cota de los 3.000, según el portal Bitstamp, y la sobrepasaba según otras fuentes.

Unas subidas que se han acelerado desde hace dos meses, gracias a su aceptación oficial como forma de pago en Japón, dotándola de una confianza que hasta el momento se le resistía. Los días de especulación pura y de variaciones del 3.000% en una jornada parecen haber quedado atrás.

¿Subas continuas?

Pero no por ello han desaparecido los riesgos. Su popularidad y subidas han llevado a muchos inversores noveles a poner dinero en ella, desconociendo lo que puede comportar. Ha captado la atención, pero no hay mayores bases que expliquen las subidas. Y es que el valor no deja de ser algo movido puramente por la oferta y la demanda, sin nada que lo respalde, como un Banco Central.

Pese a haber sido en 2016 la divisa que mejor comportamiento tuvo, con una ganancia del 126%, sigue presentando una alta volatilidad. Esa volatilidad puede suponer un dolor de cabeza para más de uno. Se argumenta que la variación entre el momento de la compra y el de la venta puede ser tan elevado que se entre en pérdidas en segundos.

A modo de muestra, entre el 25 y el 27 de mayo pasados, su valor se depreció en más de 500 dólares, mientras que ahora vuelve a recorrer una senda alcista. Subió 200 dólares hace una semana, luego perdió 150 dólares en una sesión…

“No vale la pena para el consumidor raso”, sostiene Matthew Elbeck, profesor de márketing de la Universidad de Troy en un artículo de arranque de año en Time. Demasiado en riesgo.

Tampoco se recomienda jugarse todas las cartas en el bitcoin. En la cartera de activos debería representar una porción menor, descartando por completo que sea en lo único en lo que se invierta, recoge también Time. Un consejo que habría salvado los ahorros de muchos que se quedaron a cero tras la quiebra del gestor Mt Gox en 2014.

Así, se recomienda que la diversificación nos permita ser capaces de afrontar las pérdidas. En el fondo, el bitcoin no deja de ser como otro activo al invertir: hay que equilibrar riesgos y ganancias.

Fuente: La Vanguardia.

 

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