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El concepto de casa conectada o inteligente está penetrando cada día con mayor fuerza. Es que las posibilidades que promete el Internet de las Cosas o IoT (por sus siglas en inglés) parecen no tener límites. A pesar de que puede parecer un concepto alejado, las personas paulatinamente empiezan a apostar por el IoT.

De hecho, Samsung junto a la consultora Fieldwork, realizaron un estudio del que se desprendió que el 57% de los chilenos cree que el Internet de las Cosas puede cambiar su vida si permite, por ejemplo, que la lavadora se active antes de volver del trabajo, que las luces se prendan solas o que la cafetera se prenda tan sólo con dejarla programada. Además, un 68% de los chilenos preferiría vivir en una casa donde los electrodomésticos se pueden manejar desde el smartphone o a través de la voz.

Pero, qué hábitos puede transformar el IoT es una de las preguntas habituales. La gama es inmensa y van desde activar la cafetera con un enchufe inteligente hasta monitorear lo que pasa en su casa cuando se va de vacaciones, por ejemplo.

Para dar los primeros pasos para tener una casa conectada se puede contar con un hub que permite conectar un sinfín de sensores y administrarlos a través de una aplicación móvil. De este modo, se podrá mantener informado de la actividad de sus electrodomésticos, monitorearlos en tiempo real y, además, configurarlos para que funcionen de forma automatizada según las necesidades de cada persona.

Cuando despierta en la mañana puede prender las luces, el termostato, encender la radio o la cafetera. ¿Está listo para partir rumbo al trabajo? Se puede cerrar las puertas, apagar las luces y encender la cámara de seguridad. Ha tenido una larga jornada laboral y tiene ropa por lavar, pero es una de las actividades que le da pereza realizar. Para ello, puede programar el lavado a través de la app; así estará la carga lista cuando regrese del trabajo.

Salió de la ciudad, sin embargo, se preocupa por lo que pueda pasar en su ausencia. Para ello, puede utilizar, por ejemplo, luces inteligentes y activarlas en su ausencia. Del mismo modo, puede revisar lo que pasa a través de cámaras o recibir alertas de actividad inesperada que van desde la apertura de una ventana hasta una fuga de agua.

Se acerca la hora de dormir y la app puede avisarle que dejó una ventana abierta o apagar las luces, las alternativas no tienen fin. Las posibilidades que ofrece el internet de las Cosas son inimaginables. Pero la promesa implícita de hacer más eficiente los procesos para mejorar la calidad de vida de las personas parece ser un anhelo para todos.

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