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Coches eléctricos (Car2Go, Zity, Wible, emov…), motos compartidas(Muving, eCooltra, Movo, ioscoot, Acciona…), patinetes (Lime, Bird, Bolt, Wind, Voi, Flash, Tier…), bicicletas (Mobike, Donkey Republic…), vehículos VTC (Cabify y Uber) y, por supuesto, los taxis y el transporte público. La movilidad en las ciudades está evolucionando de un modelo basado en la propiedad (de un automóvil o una moto) a otro basado en los servicios, en el que el ciudadano deja de ser el poseedor del medio de transporte a un mero usuario.

“El usuario quiere planificar su viaje, reservarlo y pagarlo desde una misma aplicación”

Es lo que se conoce como Mobility as a Service (MaaS, en sus siglas en inglés), una tendencia que está llamada a revolucionar la forma en la que nos movemos y que surge como respuesta a algunos de los retos más urgentes que afrontan las urbes. “El rápido crecimiento de las ciudades, los altos niveles de polución y las cada vez mayores restricciones para circular con vehículos privados por el centro están provocando la llegada de nuevos modelos de movilidad sostenible”, explica Boyd Cohen, experto en desarrollo sostenible y decano de Investigación en la escuela de negocios EADA, con sede en Barcelona.

Para Cohen, el reto ahora, una vez que estas nuevas opciones de movilidad han aterrizado en las ciudades, está en cómo integrar toda esa oferta para que el ciudadano pueda realizar sus trayectos diarios de la forma más eficiente sin tener que descargarse un sinfín de aplicaciones. “Aquí el papel de los agregadores va a ser clave. El usuario quiere planear sus viajes, reservarlos y pagarlos desde una misma aplicación. El primero en lograrlo va a tener mucha ventaja”, señala el investigador norteamericano.

Y es que de momento no existe un gran integrador en España que aglutine toda la oferta, tanto pública como privada, y habilite el pago en una misma plataforma, independientemente del medio de transporte elegido. Lo que sí existe es una larga lista de empresas que aspiran a ocupar ese puesto, desde operadores de transporte público a grupos del Ibex, pequeños agregadores o tecnológicas como Uber y Cabify.

DE RENFE A CABIFY

“Nuestra competencia puede ser cualquiera. Ya no hablamos de otro operador ferroviario sino de plataformas como Uber, Cabify o FreeNow (propiedad del grupo alemán Daimler)”, asegura Bruno Espinar, gerente de Movilidad 4.0 e Innovación Digital en Renfe. El directivo es el encargado de pilotar la transformación del operador ferroviario en una empresa de servicios de movilidad. “Estamos trabajando en una nueva plataforma de MaaS que dé cabida a todos estos servicios y que verá la luz el año que viene”, explica Espinar.

Renfe quiere aprovechar el enorme volumen de usuarios que utilizan sus trenes cada año(en 2018 se realizaron 508 millones de viajes en Renfe) y el cambio de hábitos de los viajeros para liderar, desde lo público, la nueva oleada de servicios de movilidad. “Si dejamos que empresas privadas vendan los billetes del transporte público y decidan las rutas o los horarios el paradigma de servicio público se rompe y aparecerán otros condicionantes económicos”, asegura el directivo.

En este sentido, Espinar anticipa una “guerra de plataformas” y apuesta por “incluir a los operadores privados siempre y cuando aporten un valor a la sociedad, como un servicio más eficiente y sostenible”. Eso es precisamente lo que han hecho a través de la start up IoMob, que forma parte de su aceleradora TrenLab, con la que arrancaron una prueba piloto hace unas semanas en la que participaron un reducido grupo de operadores como Circ o Cabify o los párking Saba.

En un ecosistema tan fragmentado y con una oferta de servicios tan amplia, es complicado diferenciar a socios de rivales. Un ejemplo es Cabify que a la vez que forma parte de la plataforma Renfe as a Service (RaaS) y en MaaS Madrid, la plataforma que promueve la EMT, a través de sus motos Movo, trabaja en paralelo en crear su propio ecosistema de movilidad.

El potencial que vemos en este mercado es enorme. Nuestro objetivo es profundizar y desarrollar la movilidad como servicio, nuestros planes pasan por ampliar progresivamente el ratio de vehículos multimodalidad”, explican desde la aplicación de transporte. Desde mayo, integra en su aplicación las motos y los patinetes de su filial Movo, y en abril habilitó también la opción de reservar taxis en Madrid, Valencia y Santander.

Uber, por su parte, ha añadido la opción de reservar los patinetes Jump a través de su app. La compañía anunció en octubre que está en negociaciones con el taxi y no descarta poner en marcha en España su servicio Uber Transit, que ya funciona en ciudades como Londres, y que integra el transporte público.

WONDO Y MOOVIT

Ion Cuerdas, consejero delegado de Wondo, el integrador de servicios de movilidad de Ferrovial, cree que en el futuro habrá dos tipos de plataformas. “Por un lado estarán las plataformas cerradas, como las de Cabify y Uber, que ofrecerán sus servicios casi en exclusiva, y por otro los ecosistemas abiertos que darán cabida a todos los servicios de movilidad y al transporte público, que para nosotros es fundamental”, explica.

Wondo, cuya matriz opera la marca de carsharing Zity, se ubica en este segundo grupo. Además de Zity, la start up permite reservar vehículos de emov, Wible, eCooltra, Coup y Voi. El próximo año introducirá también la posibilidad de reservar taxis.

En octubre, Wondo anunció una alianza con la israelí Moovit, la mayor aplicación de transporte público del mundo con más de 630 millones de usuarios, para crear una plataforma conjunta en España que integre la oferta de los dos agregadores. “El transporte público siempre será la columna vertebral de la movilidad y es donde una plataforma como la nuestra puede aportar valor”, explica Cuerdas.

Una opinión compartida por Guillermo Campoamor, consejero delegado de Meep. “La movilidad urbana tiene que partir del transporte público y mejorarlas con otros tipos de transporte”, asegura. La aplicación, que funciona como un integrador de servicios, opera en Málaga, Valencia, Lisboa y Malta. En este último caso, Meep ha llegado a un acuerdo con el operador de transporte público maltés y, desde mayo, cuando lanzaron el servicio en el país, más de 27.000 personas lo han utilizado en la isla.

Campoamor cree que para que las plataformas de MaaS tengan éxito hace falta todavía un paso adelante por parte de los usuarios. “Ha habido una evolución de los servicios en la oferta mientras que la demanda sigue conforme a una oferta antigua. Hay cosas que tienen que evolucionar desde el lado de la demanda para consolidar este negocio”, señala.

En lo que todos coinciden es que este es un camino de no retorno y que el futuro del transporte en las ciudades pasa por este tipo de soluciones multimodales. “La movilidad como servicio ha venido para quedarse como se han quedado las plataformas de vídeo como Netflix”, concluye Espinar, de Renfe.

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