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Gustavo Gómez, gerente general de Gire, empresa dueña de la cadena de cobranzas extrabancarias, explica cómo ve el cambio de Rapipago: “En el futuro no existirá la disyuntiva banco o fintech. Será banco y fintech. Igualmente desaparecerá la diferencia entre físico y digital. Todo será complementario, no excluyente”.

Rapipago tiene un origen eminentemente físico con una red de locales a la calle, propios y franquiciados, que facilitan a una importante cantidad de gente el trámite de pagar impuestos y servicios.

Ahora Rapipago decidió avanzar hacia el mundo digital con varios planes concretos que se desarrollaran durante 2019. “Estamos planeando lanzar una plataforma de pagos que será la evolución de Rapipago, algo similar a Pago Mis cuentas”, explicaba. “Avanzamos hacia el concepto de omnicanalidad, que permite que la persona decida a través de qué canal opera y que puede ser físico, digital, o una combinación de ambos”, añadió.

Rapipago tiene una comunidad de 7 millones de personas que todos los meses va a pagar sus cuentas a alguno de sus locales. Una primera aproximación permite saber que es gente que gana entre 15.000 y 40.000 pesos por mes. Un segmento castigado por la crisis económica, de clase media y media baja, muy extendido en la sociedad argentina actual.

Siguiendo los pasos de Amazon a nivel internacional o Mercado Libre en Argentina, la idea es desarrollar productos para su propio ecosistema de usuarios para lo cual puso en marcha un proceso de nominalidad, con la idea de identificar a cada uno de sus clientes y sus necesidades.

“En 2019 vamos a empezar con una tarjeta prepaga de Mastercard, y una cuenta digital nueva, la Rapicuenta, con la idea de que con ese on boarding con la gente después empiece a vincular todas sus facturas. Se trata de servicios gratuitos que nos permitan obtener información personal para pasar de lo innominado a clientes”, explicó Gómez.

La Rapicuenta tiene como fin ofrecer un instrumento que permita a los clientes cargar dinero a su nombre y luego pagar sus facturas a través de una aplicación sin tener que pisar un local físico. A través de este sistema la empresa puede obtener información para analizar el comportamiento de pago y ofrecer otros productos y servicios (como créditos de terceros, seguros, tarjeta, entre otros) a los que lograr mejor calificación.

A través de los “agentes”, las personas que atienden al público en los locales y tienen un vínculo directo con los clientes sondearemos las necesidades de quienes llegan hasta cada Rapipago y ofreceremos un menú de servicios nuevos.

Gomez lo explica así: “El tema es cómo se para uno en ese juego, qué productos y habilidades le incorporás a tu estrategia de negocios. Y esto se logra pasando de ser un producto puro a una plataforma. Rapipago ya lo es. Gire es una plataforma que tiene que ver con outsorcing para banca. Con Ducit tenemos un plataforma de logística. Y con Iungan tendremos a partir de 2019 una plataforma de datos asociada a mejora en experiencias de consumo”.

“Este año encargamos un trabajo de prospectiva para imaginar el futuro y saber que va a pasar con los locales físicos en 20 o 30 años. Y un escenario probable es que la red física va a seguir existiendo, pero con experiencia para el usuario más parecida a la de Amazon Go (tiendas inteligentes, sin cajeros, ni colas). La gente quiere consumir, tocar y ver. Aunque luego los métodos de pago sean digitales. Las compras por internet exigen al que vende tener muy armada la logística de la devolución”, concluyó Gómez.

Lo que marcará la diferencia con otros sistemas es que todo lo que ofreceremos serán servicios gratuitos para los usuarios.

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