COMPARTIR:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

La búsqueda de energías renovables y limpias que desaceleren el proceso de calentamiento global está en auge en las mayores potencias mundiales, salvo Estados Unidos que niega todo tipo de cambio climático. El Reino Unido está trabajando en este tema a gran velocidad ya que tiene como objetivo llegar al año 2050 con una emisión de gases de efecto invernadero de menos del 20%.

Uno de sus últimos proyectos proviene del Departamento de Transporte del Reino Unido, que ha invertido 22 millones de libras (cerca de 24 millones de euros) para “desarrollar combustibles basados en basura para aviones y camiones”, apunta el propio departamento en su página web.

La intención del Gobierno británico es “promover combustibles limpios” como alternativa a los basados en combustibles fósiles. “Ya estamos planeando revolucionar la industria del motor con coches eléctricos de emisiones ultra bajas. Ahora vamos a ir más lejos”.

El dinero invertido en el proyecto Futurefuelsforflight and freightcompetition: feasibilitystudy servirá para crear cinco nuevas plantas para la producción de combustible no contaminante hasta 2021. Estas, según las primeras estimaciones, la fabricación de este combustible a partir de deshechos podría aportar 600 millones de libras al año para la economía británica en 2030, y generar, a su vez, más de 9.800 puestos de trabajo.

Las autoridades británicas aseguran que “los nuevos combustibles son químicamente muy similares a los combustibles convencionales, por lo que pueden utilizarse en aeronaves existentes sin necesidad de ninguna modificación del motor”.

El proyecto, al que ya han licitado 70 empresas para recibir financiación, permitirá seguir estudiando las posibilidades de este combustible para extender su uso.

El objetivo de las autoridades británicas es “reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 80% para el año 2050”. Para ello, uno de los sectores sobre el que tienen que generar más impacto es el transporte.

El proceso seguido para generar este combustible se basa en la aceleración controlada de los procesos de descomposición de los materiales orgánicos. Los residuos se recogen en un “biorreactor” donde tiene lugar la fermentación controlada. Las bacterias favorecen la separación de la materia orgánica, el consumo de gas y el crecimiento de la biomasa, produciendo al mismo tiempo etanol. Las sustancias producidas se separan, se reciclan y se convierten en combustibles líquidos de baja emisión.

COMPARTIR:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

NO COMMENTS

DEJAR UN COMENTARIO