Fotografía: Apple.com/ru
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Es difícil decir esto, pero hay ocasiones en las que Donald Trump tiene razón. Especialmente cuando la cúpula de Silicon Valley, en acciones que van más allá de ejercer su jerarquía, se decantan por prácticas que no sólo en las formas parecen ilegales, sino a todas luces lo son. Por acciones como éstas Apple se encuentra estos días en la mira de las autoridades rusas.

El Servicio Federal Antimonopolios de Rusia ha abierto una investigación en contra de la compañía fundada por Steve Jobs, por haber restringido y removido una serie de aplicaciones de control parental de la App Store, luego de haber desarrollado herramientas para propósitos idénticos o similares.

La gota que derramó el vaso tuvo lugar la semana pasada, cuando la agencia gubernamental puso manos en el asunto al conocer que una aplicación de control parental desarrollada por Kaspersky Lab., la empresa del magnate e informático ruso Eugene Kaspersky, fue rechazada y dada de baja por la compañía de CupertinoCalifornia, de la App Store, cuando previamente había sido aprobada.

El litigio tiene consonancia con lo publicado por el periódico The New York Times el pasado mes de abril, cuando dio a conocer que poco después de que Apple desarrolló y puso a la venta diversas apps destinadas a limitar el tiempo que las personas o sus hijos hacen uso de Internet a través de sus iPhones o iPads, la empresa removió o restringió la venta de aplicaciones con objetivos idénticos desarrolladas por otras compañías. De un total de las 17 más populares, 11 habrían desaparecido de la tienda en línea.

La empresa que dirige Tim Cook se defendió diciendo que dichas aplicaciones hacían un uso no adecuado de ciertas tecnologías que les daban acceso a datos e información privada de los usuarios, razón por la cual decidieron removerlas del menú de la App Store. La coincidencia de ambas acciones en el tiempo, sin embargo, no era demasiado sutil para dejarla pasar.

Un poco más adelante, durante el mes de junio, Apple revirtió su decisión y permitió el regreso de dichas aplicaciones con la condición de que no vendieran, utilizaran o revelaran ningún tipo información a terceros.

Ahora, de cara a la investigación de la agencia antimonopólica rusa, el argumento de Apple es que Kaspesky Lab. no envió una versión de su app para revisión.

“Apple respeta al Servicio Federal Antimonopolios de Rusia y tenemos confianza en que su investigación confirmará que todos los desarrolladores tienen la misma oportunidad de ser exitosos en la App Store”, aseguró la compañía a través de un comunicado. “Tratamos a todos los desarrolladores por igual e invertimos mucho para crear un sitio seguro y confiable para que nuestros clientes conozcan y bajen las aplicaciones”.

A modo de réplica, Kaspersky Lab. señaló en un post publicado en el blog de la compañía, que pese a su arrepentimiento, Apple ha colocado a los desarrolladores de apps de control parental en clara desventaja.

La disputa entre ambas compañías va más allá de un diferendo comercial. Al igual que ha ocurrido con Huawei en los últimos meses, Kaspersky ha sido señalada como una empresa que opera de manera muy estrecha con el gobierno de Vladimir Putin, y haría uso de su software para conducir operaciones de espionaje y hackeo en Estados Unidos.

Sin embargo, la queja rusa no ha sido la única: algunos desarrolladores de otros países se han quejado de las mismas prácticas empleadas por Apple. Kidslox y Qustodio, la primera una plataforma británica y la segunda barcelonesa, llevaron ya su caso a las instancias correspondientes en la Unión Europea. Duele reconocerlo, pero ya se dijo: a veces Donald Trump tiene razón.

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