Ana Botín, Presidenta de Santander
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Santander ha incorporado al esquema de retribución de su cúpula directiva un nuevo Incentivo Digital para impulsar su trasformación tecnológica, una de las prioridades estratégicas de todo el sector.

El plan, que debe ser aprobado por la junta de accionistas, tendrá un tope de 250 beneficiarios, entre los que no podrán estar los tres ejecutivos del grupo: la presidenta, Ana Botín; José Antonio Álvarez y Rodrigo Echenique, vicepresidente y el tercer consejero ejecutivo. El importe del plan asciende a 30 millones de euros. Se abonará al 50% en acciones y opciones sobre acciones del banco.
En 2019, el incentivo digital, cuyo grado de consecución y asignación se analizará a inicios de 2020, estará vinculado a cinco proyectos concretos que el banco tiene en marcha.

Por una parte, el lanzamiento de dos plataformas globales de servicios de comercio y a comerciantes (global trade services platform y global merchant services platform). También se valorará el éxito en la migración de Openbank, el banco digital del grupo, a una plataforma de nueva generación y su lanzamiento en tres países. Actualmente, Openbank opera sólo en España y el grupo ya ha anticipado su intención de exportarlo a otros mercados en los que Santander ya está presente o incluso a nuevas geografías a las que podría dar el salto. En los últimos meses, el grupo ha apuntado Argentina como primer país en el que podría aterrizar Openbank.

Las otros dos elementos clave serán el lanzamiento de la aplicación para pagos internacionales basada en tecnología blockchain a nuevos clientes ajenos al grupo, y la extensión de la iniciativa brasileña SuperDigital al menos a otro país del grupo. SuperDigital es una plataforma móvil que permite ingresar, sacar y pagar dinero, aunque no se disponga de cuenta bancaria.
“La finalidad del Incentivo Digital es atraer y retener el talento necesario para avanzar, acelerar y profundizar en la transformación digital de Santander. Con este programa, el grupo ofrece un elemento de remuneración que es competitivo con los sistemas de remuneración ofrecidos por otros operadores del mercado que compiten por el talento digital”, razona Santander.

“El diseño del incentivo cumple con los marcos de regulación y riesgos. Su cobro diferido, las cláusulas malus (reducción de remuneración generadas) y clawback (reintegro de cantidades ya entregadas) y otros elementos regulatorios cumplen con la política del grupo e estas materias”, dice Santander.

En el nuevo entorno competitivo, la banca ha venido reclamando a los supervisores un marco normativo que le permita competir en igualdad de condiciones con las tecnológicas a la hora de captar talento. El mundo digital no está sujeto a las limitaciones a la remuneración impuestas a los bancos tras la crisis de 2008, un elemento que, según las entidades, limita el atractivo del sector financiero para los ejecutivos ajenos a la banca.
 El mismo presupuesto para buy outs

Santander, por otra parte, someterá a aprobación de la junta el importe del programa de buy outs previsto para primar a directivos que se incorporen al grupo. Estos incentivos compensan los bonus diferidos que un ejecutivo perdería en su entidad de origen tras fichar por Santander.

La entidad ha establecido un presupuesto máximo de 40 millones en acciones para contrataciones realizadas entre 2019 y principios de 2020, el mismo de los últimos años. El programa de buy outs de Santander ha adquirido protagonismo en los últimos meses con motivo del fichaje fallido de Andrea Orcel como nuevo consejero delegado. El coste en que hubiera incurrido la entidad de haber concretado su contratación hubiera ascendido a 50 millones de euros, por encima del listón de 40 millones.

“La referida normativa de buy outs es un instrumento de utilización selectiva para la contratación de directivos o empleados que, a resultas de aceptar la oferta de contratación del banco, pierdan el derecho a percibir determinadas retribuciones variables de su empresa de origen (…) Permite cierta flexibilidad para poder captar el mejor talento y ser equitativos con la pérdida de derechos que asume un directivo por su incorporación al grupo”, argumenta Santander.

Fuente: Expansión España

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