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Sharing Economy, concepto también conocido como consumo colaborativo, define la interacción comercial enmarcada en medios digitalizados. Entre sus características se destaca el hecho de que los usuarios de la plataforma pueden interactuar entre ellos y definir sus roles como vendedor y comprador, en un sistema abierto y dinámico. Otra característica intrínseca al sistema es el mecanismo de evaluación entre usuarios, mediante el cual, tanto comprador como vendedor adquieren reputación, promoviendo, a su vez, mecanismos de confianza.

El fenómeno de Uber, la empresa de transporte que ofrece el servicio a través de su software de aplicación móvil, es un tópico central para profundizar en el cambio que el software ha provocado en la sociedad y el movimiento hacia la denominada Sharing Economy. Veamos el porqué.

La principal característica es que Uber se distingue de los sistemas de transporte tradicionales porque es como tener un chofer personal y además el sistema al estar inmerso en las redes sociales favorece a la amabilidad, por el uso de la reputación. Su precio es más barato, es fácil de usar y práctico. Todo esto hace que en muchos sentidos favorezca al usuario. Por otra parte, el hecho de que trastoque el sistema convencional le ha ocasionado algunos inconvenientes; pero lo cierto es que Uber no ha parado de crecer, desde su fundación en el año 2009 hasta la actualidad está presente en más de 300 ciudades, ¿por qué? Porque no solo mejora el proceso de solicitar un taxi, mejora la calidad de toda la experiencia con el consumidor.

Ejemplos de esta vuelta de modelo de negocio también pueden vislumbrarse en emprendimientos innovadores como Lyft, otra alternativa al sistema de transporte, donde usuarios particulares disponen de su propio vehículo para compartir un espacio y ganar algún dinero extra. La misma fue fundada hace 4 años en Estados Unidos y hoy en día está disponible en 195 ciudades, además de recientemente haber pactado una alianza con General Motors.

Otra de estas empresas destacadas que tienen en común tomar una necesidad y un sistema convencional para adaptarlo a las nuevas tecnologías es Airbnb, una empresa de alojamiento, que se define a sí misma como un mercado comunitario para publicar, descubrir y reservar viviendas. Airbnb fue fundada en 2008 y actualmente cubre unas 2.000.000 propiedades en 192 países y 33.000 ciudades. Otros ejemplos de Sharing Economy: WeWork, Freelancer, Trademe, Prosper, Etsy,  Ola, entre muchos más que van apareciendo.

Los incumbentes y la Ley de la conservación de las ganancias atractivas

El éxito de la Sharing Economy puede analizarse a través de la Teoría de la Agregación (originalmente definida por el analista contemporáneo Ben Thompson, autor del blog Stratechery), el concepto económico de los incumbentes, y la Ley de la conservación de las ganancias atractivas (El dilema del innovador, Clyton Christensen). Les recomiendo que lean a estos autores, de allí extraje el concepto ‘comoditizacion’ del incumbent que se define como el fenómeno cuando una de las funciones importantes del líder del mercado es de alguna manera ‘digitalizada’ y por lo tanto se crea una oportunidad comercial para los nuevos jugadores.

En conclusión, no podemos permanecer ajenos a estos fenómenos, los cuales evidencian que:

1. El software se está comiendo al mundo.

2. Esto está creando disrupciones en distintas industrias. En la prensa fue lo primero, ahora lo estamos viendo en el transporte y en el alojamiento. De cualquier manera no hay que ver esto como algo épico en donde hay un ganador claro, los taxis no van a desaparecer, como no desapareció la radio cuando vino la televisión. Aunque el hecho importante es que si bien cada industria es diferente, el proceso de disrupción siempre es lo mismo.
3. Y si bien, es poco probable que este nuevo jugador termine haciendo desaparecer totalmente al incumbente, sí es muy probable que le saque muchas de sus ganancias, que irán al jugador que esté resolviendo el problema más difícil del momento.

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