COMPARTIR:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Goran Vuksic y Dennis Micky Jensen, los desarrolladores de Tatoodo, crearon esta app para samrtphones con la idea de que ayude a los tatuadores a proponer los diseños más acordes con las preferencias estéticas y la personalidad de sus clientes. La idea ha sido posible gracias a un amplio conocimiento del mercado de la decoración corporal y de las posibilidades de la inteligencia artificial

Con el material que que sus creadores pusieron al alcance de esta inteligencia artificial se entrenó la red neuronal del sistema para que funcione autónomamente. Un marco de aprendizaje profundo (deep learning) llamado Caffe fue la base del proceso.

Desarrollada por Berkeley AI Research, Caffe es la versión mejorada del proyecto de Yangqing Jia para su doctorado en la Universidad de California en Berkeley. En su primer año de existencia, ha sido utilizado por más de mil desarrolladores, como Jensen y Vuksic. Su versatilidad y su velocidad la convierten en una de las más destacadas en su ámbito. Por esta razón, ha sido empleada en lanzamientos industriales, trabajos académicos y herramientas multimedia, para la visión y el habla. Agrupa a una nutrida comunidad de seguidores, en la línea de los autores de Tattoodo.

El aprendizaje de esta red neuronal comienza con el reconocimiento visual por parte de la máquina. El método, que sabe cómo activar y administrar la cámara fotográfica de un iPhone, ordena las imágenes que componen su fondo y decide según qué estilos las cataloga y las etiqueta para que luego estén disponibles para los usuarios. Los impulsores de este invento están convencidos de que la aplicación es capaz de llevar a cabo recomendaciones más acertadas que los propios tatuadores. Se tiene en cuenta qué artistas la gustan al comprador, qué referentes tiene, cómo se comporta, etc.

Otros investigadores han focalizado en el pasado su interés en los tatuajes y los móviles. Por ejemplo, el artista Anthony Antonellis se puso un implante subcutáneo que generaba dibujos que sólo podían ser apreciados a través de la pantalla de un teléfono inteligente. Así, como estas ilustraciones, que podían cambiarse sin problemas, no estaban sobre su piel, no se podían observar a simple vista. Para ello, se necesitaba un smartphone. La innovación se basaba en un chip que almacenaba un kilobyte de datos.

Este joven activista les pidió a los profesionales de un estudio de Brooklyn (Nueva York) especializado en modificaciones del cuerpo que se lo introdujesen en una mano. El pequeño dispositivo, que no era mayor que un grano de arroz, originaba gráficos GIF. De esta manera, Antonellis, muy activo en la red, pretendía dar a conocer una nueva forma de arte. Ahora, Goran Vuksic y Dennis Micky Jensen han llegado más lejos al asignar la inteligencia artificial al quehacer de los tatuadores.

Para estos últimos todavía falta avanzar mucho más ya que el catálogo no tiene una base de datos tan grande como ellos y los tatuadores desean……pero es un buen comienzo.

 

 

COMPARTIR:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

NO COMMENTS

DEJAR UN COMENTARIO