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El más potente símbolo de que la economía de Estados Unidos vuelve a recuperar el brío se encuentra hoy en la zona sur de Manhattan. El parqué de la Bolsa de Nueva York (NYSE), situado en un imponente edificio entre las calles Broad y Wall Street, reabre hoy sus puertas dando inicio a la nueva normalidad forzada por la pandemia del coronavirus.

La NYSE es el mayor mercado de valores del mundo y uno de los pocos que aún hace operaciones físicas en el parqué. Stacey Cunningham, directora general de la Bolsa neoyorquina, es una firme defensora de la mano humana en la operativa bursátil, pero la irrupción de un virus sin precedentes obligó a cerrar las puertas del icónico edificio tras detectarse casos positivos entre los brókeres, entre ellos, el popular Peter Tuchman.

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La reapertura será sólo parcial, pero tiene un especial significado en un momento en el que está aumentando la división entre los partidarios de acabar cuanto antes con las medidas de confinamiento, como el presidente Donald Trump, y aquéllos que temen una segunda oleada de contagio.

El edificio no abrirá completamente y sólo un pequeño número de brókeres, protegidos con mascarillas, operará inicialmente. Cunningham, firme defensora de mantener el personal en la NYSE, ha explicado que muchos de estos tráders son independientes o trabajan en pequeñas firmas cuyos ingresos están muy vinculados a la operativa física del parqué. Los denominados Designated Market Makers (DMM), encargados de garantizar liquidez en las transacciones y que supervisan los 2.200 valores de la NYSE, seguirán trabajando de manera remota en gran medida. La Bolsa de Nueva York cuenta con cinco DMM designados (Brendan E. Cryan, Citadel Securities, GTS, IMC Financial Markets y Virtu Americas), y considera que, gracias a ellos, la volatilidad y los riesgos se reducen. “Nada puede reemplazar el conocimiento humano y la responsabilidad. Es el elemento humano en NYSE lo que resulta en una menor volatilidad, una mayor liquidez y mejores precios”, dicen desde la Bolsa de Nueva York.

La Bolsa de Nueva York exigirá, además, que todo aquél que entre en el edificio evite el transporte público, y examinará y tomará la temperatura al personal cuando acceda al parqué. Todos los que no pasen el chequeo inicial tendrán que someterse a la prueba del coronavirus. Excluyendo el parqué, el resto del inmueble permanecerá vacío, ya que los empleados continuarán teletrabajando y no se retomarán los eventos por ahora. Los periodistas que trabajan habitualmente en el edificio tampoco retomarán, de momento, su actividad.

El primer día del cierre de la NYSE, el 23 de marzo, fue también la jornada en la que los principales índices marcaron mínimos tras el arranque de la crisis. Desde entonces, el S&P 500 ha recuperado un 32%, el Dow Jones ha subido un 31,5% y el Nasdaq ha ganado un 36%, borrando todas las pérdidas del año.

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