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Amazon ya no sabe como frenar la formación de un sindicato interno en su planta de Bessemer, Alabama. Cuando surgió la idea de esta zona como un sitio ideal para la construcción del depósito, pareció excelente dada la densidad de población afroamericana del lugar, para demostrar su amplitud de criterio racial. Ahora este mismo depósito puede transformarse un un centro histórico por su decisión de formar el primer sindicato allí.

Desde su fundación en 1993, Amazon ha sido capaz de rechazar todos los intentos de sus trabajadores en Estados Unidos por sindicalizarse. En el resto del mundo, la lucha de los trabajadores ha tenido más éxito. En Italia en 2018 por ejemplo, el sindicato Filcams Cgil fue el primero en hacer que Amazon se siente en la mesa a negociar y este sindicato también representa a los trabajadores de Amazon en Polonia y Francia.

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Pero sindicarse en Estados Unidos es una actividad de riesgo. Los casi 6.000 trabajadores de Bessemer llevan semanas recibiendo presiones de la empresa para que desistan del revolucionario empeño de formar un sindicato.

Los empleados aducen condiciones de trabajo extremas: retirada de los móviles durante los turnos; pausas exiguas para almorzar e ir al baño o carreras contrarreloj para recorrer una distancia equivalente a 14 campos de fútbol americano desde la entrada del complejo y llegar a fichar a tiempo. Retrasarse puede costar un recorte del sueldo o un despido, denuncian los empleados.

El almacén de Alabama lleva solo un año abierto ―se inauguró para gestionar la gran demanda originada por la pandemia―, así que cabe imaginar lo mismo, o aun peor, en otros centros logísticos más antiguos. Como los de Queens y Staten Island (Nueva York), cuyo presunto déficit de seguridad durante la pandemia, y las represalias de la compañía a quienes lo denunciaron, son objeto de una demanda de la fiscal del Estado, Laetitia James. “No es mi intención echar a Amazon de la ciudad, sino proteger la seguridad y la salud de los trabajadores”, ha declarado.

Los trabajadores del depósito están intentando cambiar eso. Los organizadores allí se dirigieron al Sindicato de Tiendas Minoristas, Mayoristas y Departamentales (RWDSU por sus siglas en inglés) el verano (boreal) pasado, a raíz del levantamiento Black Lives Matter y mientras la pandemia se extendía por los centros logísticos de Amazon – lo que la compañía llama sus depósitos – y en todo el país. El 8 de febrero, la Junta Nacional de las Relaciones Laborales (NLRB por sus siglas en inglés), que supervisa la legislación laboral de EE.UU. enviará por correo boletas a 5.800 trabajadores en la fábrica en las afueras de Birmingham así ellos pueden votar a favor o en contra de formar una unión.

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En 2019, los trabajadores del depósito de Chicago conformaron el “Amazonians United” para pelear por mejores condiciones de trabajo. Con otras organizaciones, ayudaron a organizar un “sick out” (protesta bajo la excusa de salida por enfermedad) para cientos de trabajadores en Amazon, Target, Whole Foods y otros lugares el 1 de mayo del año pasado, protestando por la falta de equipo de protección básico y otras medidas de seguridad en la pandemia.

La sindicalización en las instalaciones de Bessemer sería un paso significativamente mayor: coronaría la lucha sindical más grande de este tipo en la historia de Amazon.

El cinismo de la lucha abierta de la empresa por mantener sus ganancias es notorio en Bessemer. Amazon creó un sitio web para convencer a los trabajadores de que votaran en contra del sindicato, y en una ridícula versión inicial del sitio (antes de que fuera editado) sugirió:

“No compres esa cena, no compres esos útiles escolares, no compres esos regalos porque no tendrás los casi $500 que pagaste en cuotas (sindicales). ¿POR QUÉ NO ahorrar dinero y obtener los libros, regalos y cosas que deseas? ¡HAZLO sin cuotas!”

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Más recientemente, el sitio dice:

“SI ESTÁS PAGANDO CUOTAS (sindicales) … será RESTRICTIVO, lo que significa que no será fácil ser tan útiles y sociables entre sí. Así que sé un HACEDOR, mantenete amigable y hace las cosas en lugar de pagar cuotas … Cuando trabajamos juntos para mejorar nuestro negocio y brindar servicio a nuestros clientes, se generan más negocios, lo que significa más seguridad laboral para todos”.

El Washington Post ya había informado que los trabajadores recibían cinco mensajes de texto por día y veían folletos antisindicales colgados en los baños. Los trabajadores se ven obligados a asistir a reuniones antisindicales, en violación de las políticas de distanciamiento social.

Ahora, el Payday Report, agregó que el sábado pasado, Amazon estaba ofreciendo a sus trabajadores un bono para que renuncien. Si estuvieron ahí durante dos temporadas pico, pueden obtener $2000, y $3000 si estuvieron ahí durante tres.

Por su parte, Amazon se defiende señalando que ofrece a sus empleados un salario base bruto de 15 dólares por hora, muy por encima del salario mínimo federal. «No creemos que el RWDSU represente la opinión mayoritaria de nuestros empleados», dijo la portavoz de Amazon, Rachel Lighty.

Amazon no es el único que sufre los embates sindicales. En enero trabajadores de Google dieron un paso al frente y se organizaron en el primer gremio del ramo. Tras un año de gestiones secretas, 225 ingenieros de Alphabet Inc, la empresa matriz de Google, formaron un sindicato que pretende velar por la igualdad en el trabajo y la observancia de principios éticos en el modelo de negocio. La formación es consecuencia directa de protestas sin precedentes en el seno de la compañía.

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