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La transformación digital ha logrado que las empresas de diversos sectores vean en el canal móvil una herramienta para acercarse a sus consumidores. En el caso del sector financiero, es considerado como un canal universal y rentable que disminuye los esfuerzos logísticos.

Sin embargo, la adaptación de los usuarios va de la mano con el crecimiento de la inclusión financiera en el país. En Colombia, aunque el porcentaje de personas que utilizan el sistema financiero ha aumentado, aún hay mucho por construir en la generación de ecosistemas que potencien el uso de plataformas digitales por parte de los usuarios.

A medida que las tecnologías han avanzado, los esquemas tradicionales de atención se vuelven cada vez más incompletos, lo cual se ha visto especialmente reflejado en los cajeros automáticos. Hoy en día, a pesar del uso creciente del celular, para acceder al dinero en efectivo, seguimos acostumbrados a trasladarnos hacia el cajero más cercano, y usar una tarjeta física y un PIN para poder finalmente obtener el dinero.

Este modelo de negocio no sólo representa una enorme inversión, sino que además ya no garantiza los estándares que aseguren la experiencia satisfactoria del usuario, y que así mismo resguarden su privacidad y prevengan el fraude. En efecto, una investigación realizada por Kaspersky Lab (2016) reveló que es posible tener acceso de manera ilegal a casi cualquier cajero automático (ATM) y sacar dinero con o sin la ayuda de programas maliciosos. Según la Fiscalía General de la Nación de Colombia, se han reportado casos donde criminales utilizan incluso relojes inteligentes para leer la información de los usuarios bancarios mientras hacen sus transacciones en cajeros.

Los bancos están implementando nuevos usos para los cajeros automáticos al incluir servicios como transacciones, consignaciones y pagos de facturas, las cuales son operaciones que normalmente requerirían de la atención personalizada del banco. Sin embargo, esto aún requiere el traslado de la persona hacia el cajero más cercano lo cual es inseguro y conlleva esfuerzos adicionales.  Esto hace evidente la necesidad de migrar a modelos asociados a nuevas tecnologías como lo es el celular, el cual es uno de los canales más seguros que ha implementado la industria financiera hasta el momento. Entonces ¿podríamos pensar en la posibilidad de retirar o depositar dinero de un ATM desde el celular sin necesidad de recurrir a las tarjetas plásticas?

Esto es algo que ya se ve en el mundo e incluso en Latinoamérica ya están funcionando iniciativas orientadas a lograr este objetivo. Este nuevo modelo tiene múltiples ventajas, por un lado, el uso de Smartphone elimina los riesgos de clonaciones de tarjetas al no haber ninguna lectura de banda magnética ni otro tipo de escáner. Además, permite la incorporación de tecnologías como la biometría (reconocimiento de la cara, voz o huella dactilar) y el Soft Token, que son las claves que el usuario solo puede usar una vez (estas validan al usuario y las transacciones en sí mismas, reduciendo significativamente el fraude).

En este sentido, aunque Colombia se haya posicionado como el segundo país con mayor penetración de mobile commerce en Latinoamérica según eMarketer, aún faltan muchas acciones en términos de integración del ecosistema financiero que garanticen que todos los usuarios puedan usar las plataformas digitales y hagan de esto un hábito.

 

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