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En medio de los disturbios que han sacudido Hong Kong durante los últimos días, la aplicación Telegram habría sufrido un poderoso ciberataque con la intención de hacer colapsar o cuando menos ralentizar sus servidores. ¿El motivo? Impedir la comunicación entre los asistentes a las protestas que han sacudido a la llamada Región Administrativa Especial de China.

Así lo señaló Pável Dúrov, CEO y fundador junto con su hermano Nikolái de la plataforma de mensajería que ofrece a sus usuarios la posibilidad de sostener chats secretos gracias su proceso de encriptación, en un tweet tras ser cuestionado por Patrick Tucker, el editor del portal online Defense One, acerca del origen ataque: “La mayoría de las direcciones IP provienen de China. Históricamente, todos los ataques DDoS que hemos experimentado de este tamaño (200-400 GB/s de basura) tienen que ver con una entidad estatal y  han coincidido en el tiempo con protestas en Hong Kong (coordinadas por Telegram). Este caso no es la excepción”.

El incidente tuvo lugar el pasado miércoles, justo en el momento en que los manifestantes que exigen la anulación del proyecto de ley que permitiría extraditar personas sospechosas a China (una iniciativa que viola la llamada separación de poderes y aquella premisa que en apariencia rige en Hong Kong: “Un país: dos sistemas” ) se replegaban ante los embates de la policía antimotines.

Durante la siguiente hora, mediante su cuenta de Twitter, Telegram informó estar sufriendo un ataque del tipo DDoS (Distributed Denial of Service attack) en el que millones de lo que se conoce como solicitudes-basura acceden a un servidor con la finalidad de impedir que las solicitudes legítimas sean atendidas.

“Imagina que un ejército de personas”, tuitéo Telegram, “se brinca la fila de McDonald’s delante de ti y cada uno de ellos ordena una Whooper. El cajero está muy ocupado diciéndole a todos que acudieron al lugar equivocado, pero son tantos que ni siquiera puede verte y mucho menos tomar tu orden”.

Más allá de la aparente coincidencia entre las protestas y el ataque, The Independent y The New York Times informaron que previo a los acontecimientos la policía de Hong Kong arrestó a un joven de 22 años que administraba un chat grupal de Telegram que tiene más de 20,000 miembros, por ser sospechoso de perpetrar lo que en la jerga policial de la entidad se conoce como “crimen público irritante”.

De manera indirecta, este incidente abona al conflicto comercial-tecnológico que sostienen desde hace unas semanas Estados Unidos y China, y en el que el papel protagonista lo ha asumido la multinacional Huawei, a quien Washington acusa de operar en contubernio con el gobierno de Beijing con la intención de implementar operaciones de espionaje y hackeo a través de su software y sus teléfonos.

En este sentido, Huawei ha recibido ya el veto de Google y Facebook, empresas que dejarán de proporcionar servicios al gigante asiático y de instalar de origen sus aplicaciones en los dispositivos de  la firma de telecomunicaciones.

Algo menos de una hora después de registrado el ataque, a través de su cuenta de Twitter, Telegram informó que logró restablecer y estabilizar sus servicios.

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