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Si bien el teletrabajo no es algo nuevo, la contingencia surgida a partir de la aparición del Covid-19 en el mundo, ha puesto el tema sobre la mesa con una urgencia nunca antes vista.

Esta forma de trabajo busca reducir los contagios y la propagación de la pandemia, debe estar centrada en proteger los recursos de la empresa (empleados y activos informáticos), con una operación que permita una conexión de usuarios, de una manera simple y rápida, sin sobrecargos de logistica y gestión.

El coronavirus puede marcar el inicio del mayor experimento de teletrabajo nunca antes visto en el mundo, lo que implica construir una nueva dinámica entre empleados y empleador, y plantea dificultades legales, sociales y también de ciberseguridad.

“En casos como el trabajo remoto podemos decir que muchas personas no tienen hábitos seguros de conexión desde sus sitios de vivienda, por lo que el desafío para las organizaciones se encuentra en cómo poder proveer a sus colaboradores un ambiente fácil y simple si no tienen cultura cibernética”, comenta Carlos Bortoni, Business Development Manager de AppGate.

El teletrabajo incrementa las posibilidades de que los colaboradores se conviertan en vulnerabilidades para la red de la organización, por lo que proteger esa red, donde los trabajadores no están confinados a un solo espacio geográfico, implica garantizar que puedan acceder a los recursos que necesitan para trabajar, sin que pongan en riesgo esos mismos recursos, o la red entera, al permitir que elementos sospechosos o maliciosos entren en ella.

“Las empresas generalmente invierten en proteger el perímetro donde se encuentran sus oficinas, pero el mundo se ha transformado digitalmente y con la coyuntura de este virus los colaboradores se han visto forzados a conectarse desde sus casas vía tecnologías anticuadas que no son seguras y mucho menos prácticas, creando reales complejidas de ciberseguridad, logistica y gestión. La nueva realidad es que el perímetro ya no es el edificio o la oficina de la empresa, sino que es el usuario que se debe conectar desde donde quiera”, explica.

La tecnología está logrando por estos días mucho éxito en las organizaciones, ayudándoles a implementar de buena manera el teletrabajo. La solución debe centrarse en el usuario como perímetro, y le otorga un acceso fácil y simple, a través de un software, a los recursos de la organización.

“ Creemos que el paradigma de seguridad que proteja la red y los recursos de la empresa debe estar construido alrededor de las personas y no de la red misma, centrado en la identidad de los empleados más que en sus credenciales (nombre de usuario y contraseña), evaluando en tiempo real si estos deben tener acceso a la información y estableciendo comunicaciones uno a uno entre los colaboradores y los recursos a los que desea llegar. Esto elimina la posibilidad de que el usuario al conectarse tenga acceso a la totalidad de la red o a un segmento importante de ella”, agrega.

Los retos de América Latina

En Latinoamérica hay diferentes países que gubernamentalmente han implementado leyes para el teletrabajo, que permiten a empresas y empleados acceder de una forma legal y leal a un ambiente de trabajo remoto. Sin embargo, esta no es la realidad de todas las naciones.

A continuación, 3 desafíos que tienen las organizaciones la región para implementar el teletrabajo:

  1. Inversión: No todas las empresas han decidido innovar en temas de ciberseguridad, quedando rezagadas de aquellas que sí han decidido invertir para proteger recursos e información sensible que pueda tener la organización.

“Hay muchas organizaciones que han invertido mucho en tecnología para utilizar en situaciones como las que estamos viviendo actualmente, y ha llegado el momento de probar si esos planes de continuidad funcionan. Esas empresas tienen unos pasos ganados, sin embargo hay otras que tienen retos muchos más grandes porque no se han sumado a tiempo a la inversión de seguridad cibernética”, continúa.

  1. Plan de negocio: En muchas ocasiones el plan de ciberseguridad de la empresa no está diseñado para una situación de crisis y se basa en tecnologías antiguas.

“Un contact center puede haber decidido implementar el trabajo remoto para 300 colaboradores y tener en su estrategia ir aumentando ese número paulatinamente, pero es una dificultad conectar a unos pocos más colaboradores que trabajan en la institución de una sola vez, lo que lleva a que surjan problemas de logística y gestión, tales como, eventos de soporte, acceso a aplicaciones, despliegue de computadores o teléfonos inteligentes, contraseñas, entre otros”, comenta.

  1. Cultura: La cultura de los colaboradores resulta fundamental para implementar el teletrabajo de buena manera. “La cultura cibernética de las personas es esencial para poder asegurar los activos de una organización, por lo que es muy importante instruir a los colaboradores respecto a las buenas prácticas que se deben tener en cuanto a ciberseguridad”, concluye Bortoni.
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