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Tesla está revolucionando la industria automotriz: no sólo ofrece vehículos eléctricos, sino que tienen características de lujo y hasta funciones de conducción autónoma. Pero, además, no ofrece diferencias entre el Model S 70 y el Model S 75 más que 5 kHw más de autonomía, equivalentes a 30 kilómetros más de recorrido sin recurrir a una carga, aunque se tratan del mismo carro.

Según advierte The Verge, el equipo más económico tiene una batería de 70 kWh contra los 75 kKh del modelo superior. Por cuestiones de logística y fabricación, el “hardware” incluido en ambos equipos es el mismo, pero lo separan 3.000 dólares. Esos 5 kWh de diferencia se bloquean en el Model S 70.

De este modo, Tesla está mostrando cómo la industria automotriz se configurará en el futuro. Quitando especificaciones que igualmente están incluidas, un modelo de negocios que puede parecer extraño para un auto, pero, al fin de cuentas, es similar a lo que ocurre en la industria tecnológica: por ejemplo, aplicaciones que destraban funciones si se realiza un pago.

Hasta se podría comprar un vehículo económico y, más adelante, adquirir mayores funcionalidades en una tienda online, a pesar de el producto ya tiene incluidas tales características. Así como con Netflix no se compran contenidos, sino el acceso al catálogo para utilizarlo durante el tiempo que dura la suscripción.

Tesla no está revolucionando sólo cómo fabricar autos para la nueva era, también está disrumpiendo el modo de venta, el concepto de “propiedad” en sí mismo. Y también lo que se paga por un artículo, donde el que adquiere el modelo más económico está pagando un poco más, mientras que el que compra la versión completa tendría un precio justo o hasta menor. Todo el esquema de la propiedad está en un proceso de cambio propio de la nueva economía digital.

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