Tips para virtualizar las PyMES

(América Latina) La virtualización es una de las soluciones a los problemas de continuidad más utilizadas en el mercado en los últimos años. Algunas de las preguntas que puede hacerse una Pyme en el momento de migrar la infraestructura física hacia un entorno virtual son: “¿qué virtualizar?”, “¿cuáles son los beneficios?”, “¿hacia dónde vamos?”. Se debe tener en cuenta que virtualizar es sinónimo de inversión, si se analiza como un gasto, estamos distantes de dar ese primer paso.

Cuando las Pymes deciden implementar tecnologías de vanguardia -como la virtualización- amplían su potencial comercial sin necesidad de una gran inversión en recursos. El uso de herramientas avanzadas de gestión permite transformar los procesos de negocio, aumentar la satisfacción del cliente, mitigar los riesgos y proteger la información de la empresa.

Cuando la cultura de la compañía es netamente física existe miedo al cambio. En estos casos, la desinformación es una de las principales barreras a superar. Por eso es clave que quienes estén involucrados en el proceso de migración analicen la situación actual del entorno físico y los beneficios que se lograrán con la virtualización, algunos de los cuales son: Desarrollo de una nueva metodología de trabajo; Mayores oportunidades de crecimiento comercial; Garantía de continuidad del negocio; Aumento de la competitividad de la Pyme, a partir de la optimización de los recursos; y Reducción de costos.

Asimismo, se obtendrá una mejor performance de la infraestructura de operaciones, la administración centralizada del centro de datos y la reducción de cantidad de servidores físicos, lo cual implica una disminución del espacio requerido para el datacenter, de los costos internos de administración y de los costos de soporte abonados a los proveedores de dichos equipos.

Si bien los primeros pasos requieren tiempo, compromiso y capacitación, la inversión que implica la virtualización nunca será mayor al beneficio de adoptar esta tecnología. Además, una infraestructura que no garantiza un alto nivel de servicio impacta negativamente en el negocio al generar pérdidas, insatisfacción de los usuarios y al obligar a los profesionales de sistemas a atender problemas en forma reactiva. Este impacto se genera a partir de paradas programadas de mantenimiento o caídas imprevistas, cuyo tiempo de recuperación podría mejorar significativamente mediante cambios de infraestructura.

Existen varios puntos relevantes que se recomiendan tener en cuenta a lo largo de este gran cambio:

1°) Considerar que una infraestructura adecuada debería garantizar: la reducción de cantidad de servidores físicos, la administración centralizada del datacenter, la disminución de costos en la creación de ambientes de prueba y la provisión del espacio necesario para sumar más máquinas virtuales.

2°) Tener presente que, para virtualizar un ambiente por primera vez, es vital comparar entre servidores (Rackeables o Blades, dos estándares en el mercado) y Storage (iSCSI o SAS).

3°) En relación al licenciamiento, existen diversas opciones en el mercado que se ajustan a las necesidades de cada organización: la solución a elegir debe contrastarse con la criticidad del ambiente a virtualizar. Dependiendo de las aplicaciones, se requerirán capacidades como: movimiento de máquinas virtuales en caliente, alta disponibilidad, backup, entre otras. En este punto, también hay que considerar el precio y el tipo de soporte adecuado para cada plataforma.

4°) Luego de la elección del hardware y del producto a implementar, el siguiente nivel es la contratación de servicios de implementación de la solución. Los proveedores del mismo deben ser analizados con cuidado, ya que, una vez realizada la elección, son ellos quienes acompañarán a la empresa hasta el día en que la nueva plataforma virtual se encuentre operativa.

Por Damián Kalnins, Virtualization Presales Specialist de Softline Argentina