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(Latinoamérica) Las transacciones lejos del banco o las que involucran dispositivos diferentes a un cajero electrónico nos asustan y producen desconfianza, ya sea porque sospechamos que cuestan mucho dinero o simplemente porque no sabemos cómo funcionan, si lo que hacemos es correcto o si estamos arriesgando demasiado. Después de todo, es nuestro dinero el que está en juego y no entender estas tecnologías crea una barrera que nos impide utilizar sus herramientas con frecuencia y de manera segura.

Sin embargo, podemos realizar numerosas transacciones de manera segura, sin preocupaciones y lo mejor, de manera totalmente gratuita desde nuestro teléfono celular.

Lo primero a saber es que estas transacciones no dependen del terminal, es decir, no tenemos que contar con el último teléfono inteligente o con las aplicaciones ofrecidas para los distintos sistemas operativos móviles. Lo único que necesitamos es un teléfono con SIM card, con el que cuenta prácticamente el 100% de la población argentina. En otras palabras, no hay impedimentos. No importa que teléfono usemos, para todos nosotros es y será posible realizar transacciones desde nuestro móvil.

La SIM card puede funcionar como el canal por medio del cual nos comuniquemos con nuestro banco, ingresemos a nuestra cuenta y realicemos pagos, recargas al celular e incluso, extraer dinero de un cajero electrónico sin necesidad de tener una cuenta con la entidad bancaria.

En Argentina podemos acceder desde nuestro móvil, sin importar el operador al que nos encontremos suscritos, a una cartera amplia de bancos con diferentes servicios, algunos realmente interesantes.

Lo segundo que debemos conocer es la razón por la cual deberíamos confiar en un proceso tan intangible e impersonal.

Las transacciones a través de la SIM son extremadamente seguras. Aquí algunas razones:

– En sus procesos, es imposible extraer información privada, porque en la SIM no se almacena esta información, no se guardan claves, ni saldos, es más, al consultar o realizar una transacción, la información ni siquiera toca al teléfono.
– Está demostrado que la SIM card, jamás ha sido clonada.
– La información es encriptada, es decir, codificada o más bien cifrada, de tal manera que nadie que no esté autorizado puede leerla. La información sólo es legible en los dos extremos del intercambio, es decir, para el banco y para el usuario y si se da una intrusión en medio, no es posible entender la información que viaja, pues no está decodificada, es un mensaje que nadie comprendería y no serviría para nada.
– Finalmente, el celular es de uso personal. Se supone que el teléfono está suscrito a su usuario y lo que en él se realiza está ligado a su dueño. Por esto para acceder a la Banca Móvil es necesario registrarse, elegir una clave y registrar la cuenta, la cual quedaría ligada a nuestra SIM card, permitiendo a nuestro banco y a nosotros realizar transacciones desde nuestro terminal.

Aunque parezca increíble, desde el punto de vista tecnológico, no existe ningún riesgo comprobado. La información viaja de forma tan segura que no es posible robarla. Sin embargo, se deben tener en cuenta las mismas recomendaciones de seguridad que se usan con las tarjetas.

Debemos cuidar que nuestras claves no estén guardadas en la memoria de nuestro celular, debemos evitar que extraños nos observen teclear mientras realizamos una transacción y en caso de robo es preciso informar a nuestra entidad bancaria, con el fin de poder registrar nuestra próxima SIM Card y nuestra cuenta.

Por lo demás se trata de vencer el miedo y la inseguridad, asesorarnos bien acerca del uso y las posibilidades con las que cuenta nuestro banco y disfrutar de una vida con menos visitas a sus sucursales.

Por Ramzi Abdine, director de Marketing y Comunicación de Gemalto para América Latina.
 

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