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En 1987, países de todo el mundo se reunieron para firmar este tratado. ¿Su misión? Salvar la capa de ozono.

El Protocolo de Montreal conmemora su 30 aniversario el 16 de septiembre de 2017, Día Internacional para la Preservación de la Capa de Ozono de las Naciones Unidas. La celebración es aún más especial, porque el tratado ha sido un éxito.

Beneficios para la salud

Gracias al tratado, se impidió que más de 135 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono llegaran a la atmósfera entre 1990 y 2010.

Se estima que hasta 20 millones de casos de cáncer de piel en todo el mundo podrán prevenirse cada año hasta 2030.

Se espera que los beneficios sanitarios y económicos mundiales asciendan a 2,2 billones de dólares, como resultado de evitar daños a la agricultura, la pesca y los materiales.

Hasta la fecha, más del 98 % de las sustancias que agotan el ozono se han eliminado en todo el mundo. Sin el tratado, el agujero de ozono en la Antártida habría sido 40 % más grande en 2013.

¿Qué es el ozono?

La Tierra está rodeada por una capa de atmósfera que la protege de los rayos ultravioleta del sol. Estos rayos pueden causar cáncer de piel, cataratas en los ojos y afectar nuestro sistema inmunitario; también amenazan el crecimiento de las plantas y las cadenas alimenticias.

El hoyo en uno

En 1974, los científicos descubrieron que la capa de ozono estaba cada vez más delgada. Más tarde, encontraron que el problema probablemente se debía a las actividades humanas.

La capa atmosférica se estaba agotando debido a los químicos llamados clorofluorocarbonos (CFC), que en su momento se utilizaban ampliamente en latas de aerosol, retardantes de fuego y refrigeradores, entre otras cosas.

En particular, los científicos habían notado una gran disminución de las concentraciones de ozono sobre la Antártida. Tanto es así, que se conoció como el agujero de ozono antártico.

En 1987, los países se reunieron, eventualmente un total de 197, y acordaron dejar de usar CFC y sustancias químicas similares que agotaban el ozono mediante la firma del Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono. El protocolo se acordó el 16 de septiembre de 1987 y entró en vigor el 1 de enero de 1989.

Progreso hasta la actualidad

En 2016, los científicos descubrieron que el acuerdo estaba funcionando. La capa de ozono se estaba “sanando”.

Mediante una combinación de medidas tomadas por los satélites, instrumentos terrestres y globos meteorológicos, un equipo de científicos descubrió que desde el año 2000 el agujero se había reducido en 4 millones de kilómetros cuadrados, un área más grande que la India.

Sobre la base de su éxito, el Protocolo fue modificado el año pasado.

La Enmienda de Kigali agregó un acuerdo para eliminar los hidrofluorocarbonos (HFC). Este grupo de productos químicos reemplazó a los CFC porque no dañan la capa de ozono. Sin embargo, aunque no son directamente responsables del agotamiento de la capa de ozono, son gases de efecto invernadero potentes. Si bien solo comprenden una pequeña proporción de las emisiones, los HFC pueden contribuir al cambio climático con una potencia miles de veces más grande que el dióxido de carbono.

El Protocolo de Montreal podría ser la mayor contribución real que el mundo ha hecho hasta ahora para mantener el aumento de la temperatura global “muy por debajo” de los 2 grados Celsius. Este es el objetivo acordado en la Enmienda de Kigali sobre el Clima el año pasado.

Según las estimaciones actuales, el agujero se cerrará completamente a mediados de este siglo.

Fuente: MEF

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