El indio Sundar Pichai, creador de Android y CEO de Google, es uno de los ejemplos de los inmigrantes que innovan en EE.UU.
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Google no es el único empleador de Silicon Valley al que se acusa de hostilidad hacia los hombres blancos. Yahoo! Y Tata Consultancy Services ya enfrentaban demandas de discriminación presentadas por hombres blancos antes de que el ingeniero de Google James Damore desencadenara una tormenta -y fuera despedido- con un memorándum interno en el que criticaba los esfuerzos de diversidad de la compañía y afirmaba que en términos biológicos las mujeres son menos aptas que los hombres para la carrera de ingeniería.

El caso de Yahoo comenzó el año pasado cuando dos hombres demandaron a la compañía con el argumento de que se los había despedido de forma injusta luego de una presunta manipulación de evaluaciones de desempeño por parte de gerentes para favorecer a mujeres. Sostienen que Marissa Mayer aprobó el proceso de análisis y participó en su despido, y el mes pasado un juez dispuso que la ex máxima responsable prestara declaración. TCS, mientras tanto, enfrenta el caso de tres hombres que afirman que la firma con sede en Bombay discrimina a quienes no son indios en sus oficinas de Estados Unidos.

Una creciente reacción contra los defensores de la diversidad ha cobrado fuerza con la elección de Donald Trump y su apoyo a figuras mediáticas de derecha como Steve Bannon, que dirigió Breitbart News hasta que se incorporó a la campaña presidencial de Trump. El mandatario estadounidense ha dispuesto una revisión de las políticas de acción afirmativa en la educación superior, propuso que se prohibiera el ingreso de personas transgénero a las fuerzas armadas y que se impidiera la inmigración de quienes no hablen inglés, todo ello para delicia de los conservadores, que dicen que los liberales los habían amordazado.

Si bien las protestas por discriminación de género no son raras en el sector tecnológico, por lo general las presentan mujeres, que se ven superadas en cantidad casi por tres a uno. Ellen Pao denunció la cultura masculina de Silicon Valley en 2015 en un juicio que la enfrentó a la firma de capital de riesgo Keliner Perkins Caufield & Byers. Pao perdió, pero el juicio impulsó a otras mujeres a hablar. Ese año, ingenieras demandaron a Microsoft y a Twitter y sostuvieron que se favorece el avance de las carreras de los hombres. Este año Travis Kalanick, el máximo responsable de Uber Technologies Inc., fue despedido luego de acusaciones de acoso sexual en la compañía.

El memo de Damore tuvo una amplia circulación interna y luego se hizo público durante el fin de semana cuando algunos sitios web de derecha lo elogiaron. En diez páginas, Damore sostuvo que los esfuerzos de Google por impulsar la diversidad eran en sí mismos una forma de discriminación y que son “injustos y malos para los negocios”. El lunes pasado presentó una protesta ante una comisión federal de trabajo y dice que Google perjudicó su reputación al despedirlo. Le dijo a Blombert que planeaba acciones legales, si bien rehusó decir sobre qué bases.

El Economista

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