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Aunque es difícil imaginarnos sentados frente a un robot contándole nuestros problemas personales, Furhat ya lo ha creado. Esta empresa sueca considera que hoy por hoy a los humanos nos resulta más fácil interactuar con un robot que entre nosotros.

Furhat es un robot social que se comunica con los humanos, como lo hacemos entre nosotros: hablando, escuchando, mostrando emociones y manteniendo el contacto visual. Muestra expresiones complejas sin las limitaciones mecánicas de otras tecnologías y viene con una selección de expresiones y gestos predefinidos que pueden personalizarse aún más para adaptarse a cualquier personaje.

La cara se puede personalizar de varias maneras para crear personajes únicos con sus propias personalidades y peculiaridades cambiando diversas máscaras. El audio se direcciona a través de dos altavoces Hi-Fi de 2.5 ” que permiten la dirección virtual de la voz, admitiendo una amplia gama de voces de texto a voz de alta calidad en más de 30 idiomas. También puede grabar su propia voz y tener la sincronización de labios Furhat automáticamente.

Una cámara gran angular, de alta fidelidad y micrófonos estéreo de formación de haz le dan a Furhat una extraordinaria percepción de la situación. Si esto lo acompañamos con movimientos naturales de la cabeza – que utilizan tres grados de movimiento – que permiten a Furhat dirigir la atención hacia nosotros y los objetos que nos rodean, tanto como participar de interacciones grupales.

Furhat alienta a la gente a interactuar con él como si fuera un hombre. “Hemos visto que en ciertas situaciones las personas se sienten más cómodas abriéndose con un robot que con un humano”, dijeron los responsables.

El robot, un busto tridimensional, recurre a la familiaridad adquirida recientemente con asistentes de voz como Siri y Alexa, para alentarnos a interactuar con él como si fuera una persona, al recoger nuestras señales para lograr un buen entendimiento.

“Hemos visto investigaciones que muestran que en ciertas situaciones las personas se sienten más cómodas abriéndose y hablando sobre problemas difíciles con un robot que con un humano”, dijo Samer Al Moubayed, presidente ejecutivo de Furhat Robotics. Eso se debe a que la personalidad de un robot puede hacer de espejo de la personalidad de la persona que interactúa con él y también porque la gente no se siente juzgada, agregó.

El robot ha sido utilizado en el aeropuerto de Fráncfurt como conserje políglota, ayudando a los viajeros a encontrar su camino, y también para formación en atención al cliente, por ejemplo, simulando compradores iracundos.

La firma de ciencia y tecnología Merck y Furhat Robotics presentaron un robot en Estocolmo que pregunta a las personas sobre su salud y estilo de vida, evaluándolos en busca de riesgos de diabetes, alcoholismo e hipotiroidismo. Si es necesario, el robot les recomendará que se realicen un análisis de sangre o acudan a un médico. “Cada robot necesita una personalidad diferente dependiendo del trabajo que va a hacer”, dijo Moubayed. Furhat puede ser masculino o femenino, anciano o joven, gracioso o serio.

Furhat está listo para encontrarse con nosotros en el mundo real. Puede ser útil para servicio al cliente, proporcionar compañía, capacitar a los empleados o enseñar un idioma. ¿Habremos llegado a un punto de incomunicación tal entre las personas que preferiremos hablar con un robot que con alguien que empatice con nosotros? Prefiero pensar que no.

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