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Según la organización mundial del turismo de la ONU (UNWTO), el año pasado el movimiento de llegadas de turistas internacionales (visitantes que pernoctan) en todo el mundo se incrementó un 7%, alcanzando un total de 1.322 millones. Dicha organización aventura que el número de viajeros globales superará los 1.800 millones en 2030. China envió al resto del mundo 130 millones de turistas al exterior en 2017 que gastaron en ello un total de 115.000 millones de dólares.

España, ha estado entre los tres primeros países como destino turístico en las ultima décadas del siglo XXI pero,a pesar de que las cifras de visitantes han seguido aumentando hasta hoy, desde el año 2000-2001 la cifras de ingresos por turismo extranjero en la balanza de pagos española no han seguido aumentando en la misma magnitud que el número de visitantes. La causa fundamental es que el turismo, que es un fenómeno múltiple con muchos ‘pliegues’, ha cambiado con respecto a aquel definido ingenuamente en la segunda mitad del siglo XXI como “turismo de masas”. En la segunda década del siglo XXI se han acelerado los cambios debido al impacto de la digitalización y a la automatización.

La demanda hotelera de Londres, por ejemplo, es muy grande porque el aumento en el turismo está impulsado, sobre todo, por nuevos visitantes de EEUU, unido a la masificación global del turismo por la digitalización del sector en todo el mundo, sobre todo en Asia, da una imagen de economía en completa expansión de Londres, la ciudad más turística de Europa.

Los turistas también han cambiado mucho en relación a su manejo con la forma de hacer las reservas tanto de pasajes aéreos como de hotelería. El viajero digital de low cost , o de bajo coste en sentido amplio, altamente ‘tecnologizado’, obliga a los hoteles a eso mismo: a ‘tecnologizar’ al máximo sus instalaciones para ahorrar costes y ofrecer precios más bajos, ya que la competencia ante el impacto actual de internet en la dinámica del turismo ha crecido exponencialmente.

Al llegar a estos nuevos hoteles los turistas se encuentran con una recepción de máquinas digitales y automatizadas en las que harán su inscripción ellos mismos y confirmarán los datos de sus tarjetas de crédito con la que hicieron la reserva a través de internet. Si hay alguna persona del hotel en el área de recepción solo es para ayudar a los visitantes menos digitalizados.

Estos nuevos hoteles se encuentran totalmente ‘tecnologizados’ y automatizados para el autoservicio a la misma altura: cámaras con tecnología de reconocimiento facial; sensores de presencia en la cafetería, en los pasillos y en la habitación, en la que ya no hay interruptores, sino interfaces táctiles en la cabecera de la cama para el control de la iluminación y la climatización; se usan los espejos, por ejemplo, de los ascensores y paredes para insertar publicidad en pantallas integradas. Además, ha habido que instalar conectores para recargar de los teléfonos móviles en todas las estancias, que es una nueva necesidad de los viajeros todo el tiempo.

Hay sensores en las toallas, que emitirán una alarma electrónica si el huésped intenta sacadas de las dependencias del hotel. Es decir, la conducta del visitante está ‘trackeada’ y su presencia monitorizada electrónicamente de forma constante, mientras se encuentra dentro de las instalaciones y dependencia del hotel.

Londres, se está convirtiendo en una ciudad ‘tematizada’ multitudes de fans de Harry Potter van a hacerse su selfie en Londres a la plataforma 9 ¾ de la Estación londinense de King Cross, -escenario de la película-. La estación se ha convertido en algo ‘industrial’ con colas todo el día, para hacerse la foto imitando la escena de la película. Igual ocurre en la Libreria Lello y al Café Majestic de Oporto, que la autora de las novelas de la saga, J. L. Rowling, visitaba y usaba por escribir en los años que vivió en esa ciudad.

Se está ofertando ‘turismos experiencial’: ya no venden viajes, sino ‘experiencias’ a veces guiadas famosos de todo tipo, ya en decadencia, siendo este un fenómeno producto de las redes sociales donde, por su contexto, es más fácil seducir y manipular al potencial turista.

Todos los datos electrónicos de la conducta del huésped son almacenados, reutilizados y mercantilizados por la empresa ya que uno de los nuevos activos de las cadenas de hoteles tecnológicos es su mecanismo de recolección electrónica de datos y conductas a gran escala.

El turismo es hoy más una forma de generar una base de datos que una experiencia vivencial y placentera en el viajante. Vale más una buena selfie subida a instagram que deleitarse un un buen capucchino sentado en un café parisino.

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