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El control de la glucemia de los diabéticos, en la mayoría de los casos, se lleva delante de manera convencional, a través de pincharse los dedos de las manos principalmente. Un nuevo dispositivo  desarrollado por científicos de la Universidad Tsinghua de Pekín (China), se trata de un sistema parecido a un parche que imita la piel que y no causa ninguna herida. En un ensayo piloto ha mostrado una precisión comparable a los métodos invasivos que hoy en día se utilizan para monitorizar el azúcar –o glucosa– en sangre.

De llegar al mercado, el nuevo dispositivo podría mejorar el control de los niveles de glucosa en los pacientes diabéticos. Cuando el azúcar en sangre se mantiene por encima de lo normal durante largos periodos de tiempo puede derivar en complicaciones graves como ceguera, problemas de riñón, enfermedades cardiovasculares o la amputación de pies o piernas. En 2015, los niveles elevados de glucosa provocaron la muerte de más de dos millones de personas en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En 2001, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) de Estados Unidos aprobó el primer dispositivo para monitorizar el azúcar en sangre de forma no invasiva, el Glucowatch, pero la inexactitud de las medidas y algunos efectos secundarios provocaron que desapareciese gradualmente del mercado.

El nuevo sensor desarrollado por la Universidad Tsinghua parte de la misma idea que el Glucowatch, pero ha logrado una precisión mayor y no ha provocado ningún efecto secundario en los voluntarios de la prueba piloto.

El prototipo consta de una batería de papel y del propio sensor, que mide tan sólo tres micrómetros de grosor –un micrómetro es la milésima parte de un milímetro. Para tomar la medida, primero se engancha sobre la piel la batería, que genera un campo magnético que atrae la glucosa de los vasos sanguíneos cercanos a la superficie de la piel. Pasados veinte minutos, se retira la batería y se aplica el pequeño sensor en la misma zona. Las distintas capas que lo conforman absorben la glucosa y miden su concentración.

Los investigadores han probado el sistema en tres voluntarios, dos personas sanas y una paciente con diabetes. En los tres casos, el sensor fue capaz de determinar los niveles de glucosa en sangre con una precisión equiparable a la de los glucómetros y los análisis de sangre convencionales. Por otra parte, el procedimiento no causó ningún tipo de molestias en la piel.

En los experimentos, los científicos han utilizado un equipo de sobremesa para interpretar la información captada por el sensor, informa Yihao Chen, autor principal del artículo. Sin embargo, “en el futuro, el medidor y el biosensor, que imita la piel, estarán integrados en un sistema compacto”, explica el investigador por correo electrónico. “Podrá funcionar automáticamente por sí mismo, y el paciente no tendrá la necesidad de operarlo directamente”.

“El sistema podrá monitorizar la glucosa en la sangre de forma continua las 24 horas del día, incluso mientras el paciente duerme, de forma no invasiva”, remarca el científico de la Universidad Tsinghua. La idea de los investigadores, a largo plazo, es acoplar el sensor a una bomba que suministre insulina automáticamente en función de los niveles de azúcar de los pacientes medidos en tiempo real.

“En estos momentos estamos trabajando con un equipo de la industria biomédica para desarrollar el sistema y hacerlo más preciso, compacto y fiable”, declara Yihao Chen, que señala que no está autorizado para compartir predicciones sobre cuánto tiempo puede tardar el sensor en llegar al mercado, o cuál puede ser su precio final.

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